También del Occidente asturiano, el tenor Joaquín Pixán recibirán la Medalla de la comunidad, el máximo reconocimiento institucional
El presidente del Principado, Adrián Barbón, ya tiene propuesta de Medallas de Asturias para el próximo año y, esta mañana, se la trasladaba al Consejo de Gobierno. Aunque el pasado lunes 8 se entregaban las distinciones de 2025 (entre otros a algunos nombres conocidos del Occidente como Luis Felipe Fernández), la tramitación de estos expedientes es larga, por eso ya hay nuevos nombres propuestos al máximo reconocimiento institucional de Asturias para 2026.
Este es la Medalla de Asturias, que premiarán, el próximo año, “la historia centenaria del Real Oviedo, así como la inclusión de las personas con discapacidad, el periodismo con visión territorial y la música como vía de difusión y promoción de la cultura regional y de las lenguas propias”, explica el presidente.
Así pues el próximo Día de Asturias, se otorgará este reconocimiento al Real Oviedo. Un club de fútbol que celebra su centenario en 2026 y lo hará en primera división después de 24 temporadas. “El ascenso del equipo ha logrado movilizar a la sociedad ovetense y ha fortalecido una afición azul que se extiende por toda la comunidad”, destaca Barbón. Fundado en la capital del Principado el 26 de marzo de 1926 por la unión del Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo de Oviedo, cuenta actualmente con una potente cantera de más de 180 niños y con ocho equipos femeninos de fútbol base. El Real Oviedo Femenino también ha logrado ascender este año y ahora milita en Primera RFEF, la segunda categoría nacional.
Por otro lado, la Asociación Emburria también se llevará la Medalla de Asturias en 2026. “Esta entidad sin ánimo de lucro se fundó en el concejo de Cangas de Onís en 2002 con el objetivo de favorecer la plena inclusión social de las personas con diversidad funcional. Desde entonces, se ha convertido en una auténtica referencia en su campo, ofreciendo servicios de apoyo desde los primeros años hasta la edad adulta, al tiempo que acompaña a las familias y busca recursos para facilitarles la vida cotidiana”, apunta el líder del Ejecutivo autonómico. “Ayudar a cada persona con discapacidad a construir su propia identidad y alcanzar el bienestar en todos los ámbitos de la vida: educativo, social, familiar y laboral” es el propósito principal de Emburria.
La representación del Occidente asturiano estará encarnada, en 2026, en el tenor Joaquín Pixán. También gestor cultural y gran divulgador de la canción asturiana, nació en Cangas del Narcea y lleva más de cincuenta años dedicado a la música. “Se formó en la Scala de Milán bajo la tutela de Alfredo Kraus y ha colaborado con artistas y poetas como Ángel González o Antonio Gamoneda”, señala el Principado. El cantante polifacético, que ha grabado más de 35 discos, abarcando géneros desde la canción lírica clásica hasta innovadoras composiciones que fusionan poesía y música, se colgará una de las Medallas de Asturias, en reconocimiento a “su defensa de la tradición y el patrimonio regionales”.
Los dos últimos metales serán, según ha explicado el presidente, para el periodista gijonés Isidoro Nicieza (que “se distinguió por su empeño en anticiparse, a veces contracorriente, a la hora de adecuar y conciliar el periodismo impreso con nuevos formatos digitales”) y el maestro Nacho Fonseca, especialista en filología “que supo fomentar la enseñanza de la lengua asturiana a través de la música, fundando en 1987-1988 el grupo Xentiquina en el Colegio Público Solvay-Lieres, en Siero.
“La Medalla de Asturias se reserva para premiar méritos verdaderamente singulares que concurren en personas o instituciones cuya importancia y trascendencia para los intereses generales de la comunidad les hagan acreedores del reconocimiento. La Junta General aprobó en abril de 2022 la ley que unifica en una única categoría los dos tipos de medallas (oro y plata) que existían antes, al entender que los merecimientos para recibir este honor deben ser de gran relevancia en todos los casos”, aclaran en el Principado.
Durante el solemne acto de entrega de Medallas de Asturias, se reconocen también a otras figuras con los títulos de Hijos o Hijas Predilectos de Asturias e Hijos o Hijas Adoptivos de Asturias. En el caso de los predilectos, el Consejo de Gobierno ha acordado proponer a Juan Antonio Pérez Simón (empresario y coleccionista de arte, nacido en Llanes y residente en México) y a Isidro Fernández Rozada (natural de San Martín del Rey Aurelio y fundador de Alianza Popular).
Pérez Simón fue presidente del Consejo Social de la Universidad de Oviedo, es patrono de la Fundación Princesa de Asturias y forma parte de la Asociación de Amigos del Archivo de Indianos-Museo de la Emigración. Por su parte, Fernández Rozada fue presidente y secretario general del Partido Popular en Asturias, además de diputado y senador y, actualmente, preside el Instituto del Conocimiento para el Avance de Asturias.
Nuevamente, el Occidente asturiano tendrá representación en la gala del Día de Asturias, con Mari Luz Cristóbal Caunedo recogiendo sobre el escenario su titulo de Hija Predilecta de Asturias. Natural de Tineo con ascendencia salense, es una de las voces más respetadas y reconocidas de la música tradicional, especialmente de la asturianada. “También ha participado activamente en la recuperación de la misa de gaita, declarada bien de interés cultural (BIC) y formó parte del Colectivu Etnográficu Muyeres, colaborando también en la grabación del exitoso disco Tierra de Nadie, del gaitero José Ángel Hevia”, destaca Barbón.
La lista de Hijos predilectos la completará José Sierra Fernández, que fuera alcalde de Grao durante más de veinte años. Tambien sindicalista, el moscón formó parte del Partido Comunista y de Izquierda Unida y “tras abandonar la política activa, sigue comprometido con la búsqueda del interés general y con la recuperación de la memoria democrática”. “En la actualidad, colabora en la identificación de restos de la fosa común de El Rellán, una de las mayores de Asturias”, subraya el presidente.
En el último de los capítulos de reconocimientos institucionales otorgados cada 8 de septiembre, se encuentran algunos de los nombres más reconocidos por todos. Como Hijos Adoptivos de Asturias, Barbón propone a la periodista Maruja Torres y el piragüista Saúl Cravioto, además de a la abogada Paz Fernández Felgueroso, Yayoi Kawamura o la catedrática gallega Consuelo Martínez.
Genio y figura, Maruja Torres es escritora y periodista natural de Barcelona, con los premios Planeta y Nadal en su currículum. “Ha sido corresponsal de guerra en Líbano, Panamá e Israel y atesora una larga y fructífera trayectoria en medios como El País, Fotogramas o Diario 16. En Asturias ha encontrado un refugio y una segunda casa, concretamente en Oviedo, donde ahora pasa largas temporadas”, destaca el Principado.
Aunque muchos no imaginan que su ADN no es asturiano, el deportista Saúl Craviotto es leridano, si bien reside en Asturias desde hace años. Máximo medallista olímpico español, con seis metales, compagina su faceta deportiva con su trabajo como policía nacional. “Su extraordinario palmarés, que incluye títulos en campeonatos mundiales y europeos, constituye un ejemplo de superación para las generaciones más jóvenes del piragüismo, una disciplina con sólida tradición en Asturias”, resalta Barbón.
También cuesta desligar el nombre de Paz Fernández Felgueroso de Asturias. Sin embargo, la realidad es que la política y abogada nació en San Sebastián. “Ha pasado la mayor parte de su vida en Asturias, donde ha sido docente, consejera, diputada, alcaldesa de Gijón y presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas. Fue la primera abogada que ejerció en Gijón y ocupó la Secretaría de Estado de Asuntos Penitenciarios de 1993 a 1996. Siempre ha destacado por su permanente defensa de la igualdad y los derechos de las mujeres”, alabó el presidente del Principado.
Otra de las grandes que recibirá el título de Hija Adoptiva de Asturias es Kawamura, nacida en Osaka (Japón) y profesora titular del Departamento de Historia del Arte y Musicología de la Universidad de Oviedo. Desde su llegada al Principado con una beca, en 1977, ha contribuido a estrechar los lazos académicos y culturales entre Japón y España, “por lo que ha recibido la Orden del Tesoro Sagrado, una condecoración que otorga el emperador nipón”, subraya el Consejo de Gobierno.
El organismo también quiere reconocer con el mismo título a Consuelo Martínez López, catedrática gallega de Álgebra de la Universidad de Oviedo que colabora con el gran matemático ruso Efim Zelmanov y ha realizado estancias de investigación en universidades como Oxford o Yale y en el KIAS de Corea del Sur. Adolfo Rivas Fernández, director de la Fundación Vinjoy, natural de Barakaldo y Doctor en Psicología, también recibirá la distinción de Hijo Adoptivo de Asturias, “que reserva para quienes hayan destacado por sus servicios en beneficio de Asturias sin haber nacido en la comunidad”.