¿Sabes cómo se plantan los bosques marinos? Activistas de Amicos y marineros del Occidente te enseñan
“Las laminarias son mucho más que algas, protegen nuestras costas”, explican participantes de la asociación, promotora de la iniciativa conducida por personas con discapacidad intelectual
Sí, los bosques marinos existen y, como cualquier bosque, hay que plantarlo. A eso, o más bien a recuperarlo, se dedicaron, este viernes, activistas de la Asociación Amicos en Luarca y Cudillero, contagiando la energía a pescadores del Occidente asturiano, científicos y voluntarios en general. “Las laminarias son mucho más que algas, son auténticos bosques marinos que sostienen la vida en el mar, protegen nuestras costas y ayudan a frenar el cambio climático”, explica Thais Betanzos, activista medioambiental de Amicos y una de las participantes del programa Cabalga II.
Es en dicho programa en el que se enmarca la jornada de plantación y refuerzo de bosques marinos. El viernes amaneció con visita a Cudillero, donde el grupo de ‘Amicos’ fue recibido por el alcalde pixueto, Carlos Valle; y terminaba en Luarca, de la mano (una vez más) del patrón mayor de la Cofradía Nuestra Señora del Rosario, Manuel Iglesias. En total, se plantaron más de 1.000 soportes de Laminaria ochroleuca, una especie clave en los conocidos como bosques de kelp.
“Estas formaciones marinas desempeñan un papel fundamental como hábitat y refugio de numerosas especies, contribuyen a la protección de las costas y ayudan a combatir el cambio climático gracias a su capacidad para absorber dióxido de carbono”, explican en Amicos. La plantación está conducida por personas con discapacidad intelectual que pertenecen a la entidad y que “crían” las propias laminarias en el laboratorio del Centro de Atención Integral de Amicos.
“Poder participar en la recuperación de este ecosistema marino es algo muy especial, porque sentimos que estamos devolviéndole al mar parte de todo lo que nos da. Para mí, formar parte de este proyecto significa contribuir a algo real, ver el impacto de nuestro trabajo y saber que estamos cuidando el futuro”, asegura, desde el Occidente asturiano, Thais Betanzos.
Desde el laboratorio de cultivo de macroalgas, “donde trabajamos con estas algas pardas desde su fase inicial como gametófitos hasta que alcanzan las condiciones óptimas para su devolución al medio natural”, la cadena de colaboración llega al fondo del mar. “Esta alianza es muy importante porque involucra a entidades sociales, centros tecnológicos y gente del mar, que unen fuerzas para que no desaparezcan los bosques marinos, y con ellos la gran cantidad de biodiversidad que hace de nuestras costas una fuente de vida y constituye el sustento de tanta gente”, subraya Xoan España, director general de Amicos.
Las universidades de Oviedo y A Coruña, y el sector pesquero, representado por la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores y las cofradías de Luarca, Cudillero y Aguiño-Carreira, y la Fundación Caja Rural de Asturias son partes indispensables de dicha alianza.
La de este viernes fue la segunda visita de los activistas de Amicos al Occidente asturiano. El pasado julio ya se dejaron caer por la villa blanca con el proyecto Cabalga I. En esa primera edición, se llevaron a cabo más de 110 acciones, movilizando a más de 2.000 personas entre escolares, adultos y representantes institucionales y sociales, y logrando la reinserción de 460 gorgonias, 1.120 unidades de zostera y 1.150 soportes de laminaria.
“Esta nueva acción se enmarca en el proyecto CABALGA II, que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del programa PLEAMAR, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA)”, resalta Amicos. Un grupo muy amigo del mar, que cuenta cada vez con más cómplices en el Occidente asturiano.