El vehículo es el más realista que el carpintero ha construido hasta la fecha
La superación constante guió a Alejandro Méndez en su última "locura". Porque crear un vehículo 100% de madera (mecánica incluida), a priori, lo parece. No es la primera vez, sin embargo, que el carpintero de La Roda idea y construye desde cero un vehículo. Aunque su nuevo Ferrari de Fórmula 1 sí es el más realista que ha diseñado hasta la fecha.
"Había hecho uno antes, que hasta fue a Barcelona. Fue todo muy bien pero siempre pensé que lo podía mejorar; las suspensiones, la aerodinámica y que la posición del piloto fuera más acorde a la realidad", explica Alejandro Méndez.
Su pasión por la madera y la mecánica es evidente y contagiosa. Y como un niño, empezó poco a poco y pieza a pieza a idear el nuevo coche. "Me veían trabajar en ello y yo decía que estaba creando piezas de repuesto para el antiguo coche. Pero poco a poco fueron dándose cuenta que estaba haciendo otro coche", confiesa el tapiego.
"Tenía metido en la cabeza que podía lograr uno mucho más realista", cuenta, y tras casi dos años de trabajo, ahora en la nave de Carpintería Méndez se aparca un coche prácticamente idéntico al que conduce Lewis Hamilton por los circuitos del mundo.
"Elegí Ferrari, no porque tenga preferencia especial pero sí es verdad que es más histórico. Esta vez estaba claro que no iba a ir sólo barnizado sino pintado. Todo es madera, fundamentalmente de cedro canadiense. Neumático, llantas... La mecánica, suspensiones y trapecios llevan también otras maderas más acordes a la función, porque el cedro es más ligero", explica Alejandro, hablando también de madera de Guayacán, Boje o eucalipto laminado.
Con unos 320 kilos de peso y unos 5,70 metros de longitud, el Ferrari tomó forma en la mente del carpintero. "No hacen falta muchas máquinas porque son muchas curvas. Muchas gente me pregunta por los planos, pero yo iba desarrollándolo y metiéndolo todo en el cerebro", ríe Alejandro, con naturalidad.
Lleva décadas dedicado a la madera en el negocio familiar, pero sigue impresionando que sea capaz de almacenar tanta medida en la cabeza. La forma, la fortaleza, lo calculaba sobre la marcha. Al final cuando lo fuimos terminando, vino el tema de la pintura y mi hermano y yo pensamos en Jairo, un trabajador de Talleres Casariego", detalla el creador.
Agradece la disposición del Taller, "de todo el equipo y los jefes". "Nunca hubo ningún problema por hacer pruebas ni nada, se volcaron totalmente en ayudarnos", cuenta.
Desmontado entonces por piezas, el Ferrari se acercó a Talleres Casariego, donde tomó el impresionante color rojo intenso que lo caracteriza.
"Tenemos que agradecer también al representante de la pintura que, se implicó en el proyecto y aportó el valor de la pintura y también al equipo de Ágora de Ribadeo, que hizo un trabajo perfecto con las pegatinas de vinilo que el coche lleva como publicidad", precisan los Méndez.
Con su habitual cercanía, reciben en su nave de La Roda a curiosos y aficionados del mundo del motor que quieran ver de cerca su última obra de arte con ruedas. Un coche que, si bien "no es para correr", rueda por su autonomía y vuelve a demostrar que el talento y el ingenio no entiende de pueblos ni grandes ciudades.