El detalle del vecindario de Villamil con los peregrinos (por el que no aceptan dinero a cambio)

Nuevo rincón para el peregrino en un jardín privado de Villamil (Tapia).

Una escultura improvisada con la bandera de Asturias y unas vieiras peregrinas señalizan el punto de servicio

Además de joyas arquitectónicas maravillosas, pueblos de cuento y personas especiales, el Camino de Santiago tiene también rincones que encierran toda la solidaridad del mundo. Rincones como un jardín del pueblo tapiego de Villamil, donde varios vecinos han habilitado un punto de “avituallamiento” en toda regla para los peregrinos y peregrinas. 

En pleno arranque de la temporada, ya son muchos los caminantes que se dejan ver por las distintas rutas jacobeas. La de la Costa sigue siendo una de las más transitadas, por la que cada año pasan miles de personas. Especialmente, dadas las últimas rachas de calor, cualquier ayuda para hacer más liviano el camino se agradece. Ya sea comida, ropa o, por supuesto, agua. 

En el nuevo rincón del pueblo de Villamil, instalado en un jardín privado, una pequeña mesa recibe al peregrino con frutas y aguas, “incluidos aguacates, que son muy importantes”, explican en el pueblo. Una escultura improvisada con la bandera de Asturias y unas vieiras peregrinas señalizan el punto de ayuda, en el que puede leerse la siguiente inscripción: Peregrinos, es para vosotros. Buen camino. 

Los promotores del rincón (tres vecinos del pueblo)  también piden a los peregrinos que “no dejen dinero”. Si bien, en la mesa se disponen también unas hojas donde sí pueden anotar su agradecimiento o reflexiones cosechadas a lo largo del Camino.