Fraternidad pone el foco en las mujeres rurales: inclusión, referentes y futuro desde el occidente asturiano
La V Jornada de la Mujer en el Medio Rural marca el inicio de un nuevo ciclo de jornadas abiertas impulsadas por Fraternidad, un espacio de encuentro que reivindica el papel de las mujeres en el medio rural y el derecho de las mujeres con discapacidad intelectual a ser visibles, escuchadas y protagonistas de su propio futuro
En el occidente asturiano hay citas que ya forman parte del calendario social, encuentros que crecen año tras año porque conectan con algo profundo. Las jornadas abiertas a la comunidad de Fraternidad son una de ellas. Y este 2026 regresan con más fuerza que nunca: quinta edición, la misma ilusión del primer día y un mensaje claro que atraviesa todo el programa —la inclusión no es un discurso, es una práctica cotidiana.
Durante semanas, Fraternidad volverá a recorrer distintos puntos del territorio con actividades pensadas para toda la ciudadanía. El objetivo es tan sencillo como ambicioso: visibilizar a las personas con discapacidad intelectual, reforzar su participación social y recordar que los intereses, las inquietudes y los sueños no entienden de etiquetas ni de capacidades.
Una jornada para mirar (y mirarnos) de otra manera
Como ya es tradición, el pistoletazo de salida lo dará la V Jornada de la Mujer en el Medio Rural, una cita que se ha consolidado como espacio de reflexión compartida y de inspiración colectiva. No es solo un acto conmemorativo: es una invitación a detenerse, escuchar y repensar el papel de las mujeres —todas— en los entornos rurales.
La jornada tiene una doble mirada muy clara. Por un lado, ofrecer referentes reales a las mujeres con discapacidad intelectual que forman parte de Fraternidad, demostrando que existen muchos caminos posibles y que el talento también se cultiva en los pueblos. Por otro, abrir ese diálogo a toda la comunidad, generando un espacio donde aprender juntas y reconocerse mutuamente.
Porque reconocer el valor de las mujeres rurales también implica defender el derecho de las mujeres con discapacidad intelectual a ocupar un lugar visible, activo y reconocido en la sociedad.
El encuentro se celebrará el 25 de febrero, a las 11:30 horas, en el Auditorio de la Casa de Cultura de Tapia de Casariego, y contará con un cartel de ponentes que encarna esa diversidad de trayectorias y experiencias.
Tomarán la palabra Andrea Lombardía, diseñadora gráfica e ilustradora; Yolanda Alzu, propietaria de Amaido Agroturismo; y Eva Rico, técnica en emergencias sanitarias. Tres perfiles distintos, unidos por una misma idea: construir proyectos vitales con sentido, también desde el medio rural.
Junto a ellas intervendrán Mari Carmen Martínez y Mayca Glez. Collado, presidenta y gerente de Fraternidad, respectivamente. La mesa estará moderada por Concha Fernández, responsable del taller de huerta y jardinería del Centro de Apoyo a la Integración.
El cierre llegará de la mano de Desiré Prieto, una joven que vive en la residencia de Fraternidad y que pondrá voz a muchas mujeres con discapacidad intelectual que hoy reclaman algo tan básico como necesario: decidir sobre su propio futuro.
Compromiso institucional y puertas abiertas
La jornada contará también con la participación institucional de Salomé Sánchez, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Tapia de Casariego, y Enrique Rodríguez Nuño, director general de Promoción de la Autonomía Personal y Mayores.
La entrada será libre hasta completar aforo, y durante el acto se podrán recoger imágenes y declaraciones tanto de las ponentes como de la organización. Desde Fraternidad recuerdan, además, su total disposición para facilitar entrevistas o ampliar información antes o después de la jornada.
Cinco años después, estas jornadas siguen demostrando que cuando se abren espacios de encuentro reales, la inclusión deja de ser un concepto abstracto y se convierte en experiencia compartida. Y eso, en tiempos de ruido y prisa, ya es una pequeña revolución.