La San Silvestre XZ arrasa en Tapia de Casariego y convierte el pueblo en una gran fiesta del sector primario

Tapia de Casariego volvió a volcarse con la San Silvestre XZ, que arrasó este año llenando las calles de público y disfraces pese al frío, en una edición multitudinaria con temática del sector primario y un marcado carácter festivo y solidario

Ni el frío ni el calendario pudieron con ella. La San Silvestre XZ volvió a arrasar este año en Tapia de Casariego, llenando las calles de gente, disfraces y ambiente festivo desde primeras horas de la tarde. A pesar de las bajas temperaturas, el pueblo estuvo a rebosar, confirmando que esta cita ya no es solo una carrera popular, sino una de las celebraciones más queridas e identitarias del Occidente asturiano.

La edición de este año apostó por una temática muy especial: el sector primario. Bajo el lema simbólico de “volver a los orígenes”, Tapia se transformó en un improvisado escenario rural, con agricultores, apicultores, pescadores, ganaderos, animales, herramientas del campo y del mar, cestos, mandiles, nasas o sachos recorriendo las calles. Una puesta en escena original que convirtió la carrera en una auténtica fiesta colectiva y que volvió a demostrar la creatividad y el humor de los participantes.

En Tapia no se corre para ganar ni para batir marcas. La San Silvestre XZ es una fiesta en la calle, un punto de encuentro donde se mezclan disfraces, música, risas, vermú, bares llenos y reencuentros entre amigos y familias enteras. Una celebración que nació en 2018 casi como una broma entre amigos y que, año tras año, ha ido creciendo hasta formar parte de la identidad del municipio.

El ambiente se extendió durante toda la jornada, con música en directo en distintos puntos del pueblo, conciertos al aire libre y un recorrido festivo que mantuvo la animación incluso en los momentos de mayor frío. “Río de muerte, pero música en directo en diciembre”, resumían algunos asistentes, destacando el mérito tanto de los grupos como del público, que aguantó estoicamente las bajas temperaturas.

“Este año fue especialmente emocionante”, nos cuenta Adrián Alonso, uno de los organizadores. “Creo que ha sido el año con más gente que hemos tenido hasta ahora, y la gente estaba muy contenta".  Añade que el viernes también fue un día especial: “Tuvimos un grupo de música en directo y luego unos DJs espectaculares que también suenan mucho en festivales. Toda esta fiesta se financió gracias al crowdfunding que conseguimos; no utilizamos dinero público. Todo lo pagamos nosotros: la carpa, que es bastante costosa, la disco móvil, los grupos de música… La charanga, todo se financia solo con las aportaciones de quienes quieren colaborar, y eso hace que la fiesta sea aún más bonita. Fue un trabajo duro, pero al final, muy gratificante”.

Una fiesta con corazón solidario

Pero si hay algo que distingue a la San Silvestre XZ es su compromiso solidario. En esta edición, la causa tuvo nombre propio: Lucía, una niña de dos años y medio con síndrome de West, una encefalopatía epiléptica que requiere terapias constantes y apoyo diario. Con un fuerte vínculo familiar con Tapia, su historia movilizó al pueblo y a toda la comarca.

El objetivo de este año era recaudar fondos para la compra de un andador que ayude a Lucía a ganar autonomía. Para ello, la organización optó por una fórmula sencilla y cercana: huchas solidarias en bares y comercios, además de una cuenta bancaria para donaciones. La respuesta fue masiva.

La implicación fue más allá del día de la carrera. Colegios públicos de Tapia, Vegadeo y La Caridad organizaron gimkanas solidarias, logrando recaudar más de 800 euros en cada centro, en una muestra de solidaridad que la organización calificó como “emocionante” y motivo de orgullo para toda la zona.

Gracias a esta movilización colectiva, llegaron además buenas noticias: el coste del andador se redujo de forma significativa y todo apunta a que Lucía podrá contar con él próximamente, destinándose cualquier cantidad adicional a sesiones de fisioterapia.

La San Silvestre XZ volvió a demostrar que su esencia no está en correr rápido, sino en caminar juntos. En llenar las calles pese al frío, en disfrazarse sin complejos, en bailar, en colaborar y en cuidar de quien lo necesita. Tapia de Casariego cerró así el año con una celebración multitudinaria, creativa y solidaria, que confirma que esta cita ya es mucho más que una carrera: es una forma de ser pueblo.