De la defensa del panfleto y la concertación parcelaria: Jaime Izquierdo llena el primer “café-coloquio” de la Casa del Agua de Bres

Instante de la charla de Jaime Izquierdo en la Casa del Agua de Bares, el pasado sábado. Foto: Á. Rodríguez
“Las personas tenemos raíces, aunque sean invisibles”, afirmó el que fuera comisionado para el Reto Demográfico en Asturias 
Una aldea es una entidad de población que gestiona el territorio para producir alimentos y energía. Hasta mediados del siglo XX, la alimentación venía de la aldea, de las comunidades organizadas. ¿Por qué perdimos luego el sentido de la economía campesina?
 
La reflexión la compartía, el sábado, Jaime Izquierdo, en la Casa del Agua de Bres. Su presencia inauguraba el ciclo de “cafés-coloquio” con los que la gerencia busca crear (periódicamente) espacios para la reflexión y el debate en la pequeña aldea taramundesa. 
 
“Aldea”. Esa fue una de las palabras más repetidas y defendidas por Izquierdo. El que fuera comisionado para el Reto Demográfico en Asturias repasó sus principales títulos publicados, desde aquel primer “Manual para agentes del Desarrollo Rural” (2001) —“que me permitió conocer Canarias por dentro”—, hasta “La casa de mi padre” (2012) pasando por “La Conservación Cultural de La Naturaleza” (2013). Este último, “un panfleto, según un biócrata”; intento de crítica y halago para Izquierdo tras comprobar el verdadero significado del palabro (del inglés ‘planfet’). 
Instante de la charla de Jaime Izquierdo en la Casa del Agua de Bares, el pasado sábado. Foto: Á. Rodríguez 
 
“Yo escribo cuando no me gusta lo que veo”, comentaba Izquierdo. Y fueron algunos escribiendo “cosas como que el monte campe a sus anchas”, lo que hizo al ensayista coger el lápiz para dar forma a “La Conservación Cultural de la Naturaleza”. “Mientras que en el medio rural viva gente, haya ganado y pasen cosas habrá que trabajar con lo existente. La conservación depende de dos circunstancias: de la cultura y la economía del territorio. Las personas tenemos raíces, aunque sean invisibles”, afirmó el ensayista. 
 
Con un nutrido público que disfrutó de una mañana de sano debate, el espacio dedicado a la antigua escuela rural en la Casa del Agua sirvió de foro para repensar conceptos. La integración total de nuevos pobladores y la multiculturalidad, la perspectiva feminista en las políticas de reto demográfico o el decrecimiento son algunos de los que los participantes pusieron sobre la mesa. 
 
Mañana viernes 8, a las 17:30 horas, la Casa del Agua de Bres acogerá un taller y cuentacuentos ‘Aba, el agua que viajaba’, para niños y niñas de 3 a 7 años. El precio es de cinco euros y la reserva previa de la plaza se puede gestionar en xesteco.com/agenda