“Tenemos millones de euros retenidos en los montes”, lamentan Ayuntamientos del Occidente (que piden agilizar las subastas)
En 2026, Medio Rural aumenta hasta 15,5 millones (5,6 más que este año) las partidas del presupuesto destinadas a prevención de incendios y mejora de infraestructuras
Puede que no tenga tantos habitantes como tuvo, pero el Occidente asturiano sigue atesorando una destacable diversidad, con mezcla de culturas desde la vaqueira a la xalda, la marinera o indiana. En el “trozo grueso” del mapa asturiano, se ubican concejos como Pesoz —donde el aprovechamiento maderero es la fuente principal de financiación del Ayuntamiento—, como Salas, con la mayor parte de su masa forestal consorciada con el Principado, o territorios como Cangas del Narcea, “con muy poco monte público”.
De estas diferencias en la ordenación del territorio y, sobre todo, de muchas similitudes en las problemáticas a las que la Administración Local se enfrenta cada día, se habló en las jornadas ‘Pegados a la Tierra’, celebradas en el Parador Nacional de Corias, este miércoles.
¿Gestión pública o privada? ¿Hace falta una ordenanza regional más concreta y actualizada para la gestión forestal? ¿Cuánto influye la burocracia en la prevención real y la lucha contra los incendios? Estas fueron algunas de las cuestiones que diferentes expertos y políticos intentaron desentrañar en el encuentro, al que también asistió el consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos y el director general de Política Forestal, Javier Vigil.
Tras una primera intervención de Marcos —en la que destacó la apuesta del Principado por este sector, reflejada en los presupuestos para 2026— diferentes regidores del Occidente pusieron voz al asunto de los montes, los pueblos y los incendios. Por ejemplo, el alcalde de Santa Eulalia de Oscos (Santalla), Francisco López, que destacó la dificultad de gestionar monte público con carencia de personal técnico en el Ayuntamiento.
En la misma línea se pronunció Lucía Villanueva, alcaldesa de Pesoz. “Gran parte de nuestra masa forestal está consorciada y en la consejería los técnicos miran por ello. Esperamos que para este próximo año puedan ir saliendo esas subastas maderables, porque sí es importante”, señaló. “Tenemos millones de euros perdiéndose en los montes”, añadía Sergio Hidalgo, alcalde de Salas.
En su concejo, dice, hay buena relación con los propietarios y, ante todo, con los vecinos, a quienes hay que hacer sentir parte de la gestión forestal. “En Salas, la mayoría de los montes son consorciados con el Principado. Preparamos pastizales y arrendamos (uno de los proyectos pioneros de Asturias hace 15 años fue en La Espina, donde se prepararon pastizales para ganaderos) y tenemos una ordenanza de montes actualizada, que no es algo que ocurra en muchas zonas de Asturias”, señaló Hidalgo.
“Ahora mismo tenemos también un convenio con la Sociedad de Cazadores, por el que estamos desbrozando de manera conjunta muchas pistas forestales para que estén transitables y si hay un incendio pueda entrar una moto bomba. Hay que implicar a la sociedad y, sobre todo, a los vecinos”, añadió el salense.
Por parte del gobierno cangués habló el concejal de Medio Rural, Ángel Menéndez, también en sintonía con el resto de dirigentes municipales. Y es que, sin compartir siglas, todos coincidieron en la necesidad de apostar y (re)organizar la política forestal en Asturias, un recurso determinante en muchos pequeños concejos del Occidente.
Para ello, el Gobierno asturiano aumentará su inversión en 2026. La Consejería de Medio Rural y Política Agraria contará el próximo año con 272,6 millones de presupuesto, nueve más que este ejercicio, lo que supone un 3,5% de crecimiento. Las cuentas refuerzan el compromiso del Gobierno de Asturias con el desarrollo del medio rural, el apoyo a la agricultura y la ganadería y el cuidado del entorno forestal.
Concretamente, "reducir el riesgo de fuegos forestales es, precisamente, una de las prioridades del presupuesto", señala el Principado. Para ello, el proyecto aumenta hasta 15,58 millones -5,6 más que este año- las partidas destinadas a prevención de incendios y mejora de infraestructuras. El objetivo es avanzar hacia un modelo de territorio más resistente frente a esta amenaza y más ordenado desde el punto de vista de sus usos agrarios y forestales.