Más de 700 vecinos desafían la lluvia en Trevías para pedir otra ubicación para la depuradora
La lluvia no dio tregua en toda la tarde, pero tampoco frenó a Trevías. Paraguas abiertos, chubasqueros y pasos firmes. Así avanzaron este sábado por el centro de la localidad valdesana más de 700 vecinos, según el recuento realizado con el contador de asistencia del campo de fútbol. No era una manifestación cualquiera: era una movilización para pedir que se reconsidere la ubicación de la nueva depuradora proyectada, una infraestructura que, paradójicamente, casi nadie cuestiona por su utilidad, pero sí por el lugar elegido para levantarla.
La protesta partió de uno de los espacios más simbólicos del pueblo: el entorno del colegio público San Miguel, junto a las pistas deportivas, el campo de fútbol y el centro de salud. Allí se concentraron familias, jóvenes, mayores y vecinos llegados también de otras zonas del concejo para escuchar el manifiesto leído por la plataforma vecinal. Un texto que apeló a la historia compartida de Trevías y a su papel como núcleo de servicios del Valdés rural y vaqueiro.
“Hoy estamos aquí en un lugar muy simbólico para todos nosotros”, comenzaron los portavoces. “Aquí están el colegio, las pistas, el campo de fútbol y el centro de salud… espacios que representan lo que es un pueblo: educación, deporte, salud y convivencia”. Y precisamente por eso, explicaron, preocupa que la futura estación depuradora pueda situarse “a escasos metros de viviendas y de estas instalaciones, en pleno corazón del pueblo”.
Un pueblo que pide explicaciones
La movilización tiene su origen en el proyecto del nuevo sistema de saneamiento de Trevías, actualmente en licitación por parte del Principado con una inversión cercana a 2,9 millones de euros. La obra pretende resolver los problemas del sistema actual, considerado obsoleto, y eliminar vertidos al río Esva, un objetivo en el que coinciden tanto administraciones como vecinos.
El desencuentro surge en torno a la ubicación de la nueva planta depuradora. El proyecto plantea situarla en una parcela próxima al campo de fútbol y a varias viviendas, en la zona conocida como Xastrón. Un emplazamiento que parte del vecindario considera demasiado cercano al núcleo de vida social del pueblo.
Durante la lectura del manifiesto, los organizadores insistieron en que la protesta no va contra la depuradora en sí, sino contra la forma en la que, a su juicio, se ha gestionado el proyecto. “Nadie discute que una depuradora es necesaria”, señalaron. “Somos responsables y sabemos que las infraestructuras son importantes. Pero también sabemos que existen alternativas técnicas y ubicaciones más adecuadas”.
El reproche principal gira en torno a la falta de información previa. “Se quiere situar una instalación de este tipo sin haber contado con nosotros ni habernos dado la información que merecemos”, afirmaron ante los aplausos del público.
El discurso también puso el foco en el momento que atraviesan muchos pueblos del interior asturiano. En Trevías, como en tantas zonas rurales, la pérdida de población y la dificultad para mantener servicios básicos forman parte de la preocupación cotidiana.
Por eso, el debate sobre la depuradora se ha mezclado con una reflexión más amplia sobre el futuro del núcleo. “Sabemos lo difícil que es mantener vivos los colegios, los servicios y la actividad en las zonas rurales”, se leyó en el manifiesto. “Trabajamos para que haya nuevas familias y para que Trevías siga siendo un lugar donde vivir”. Desde ese punto de vista, parte del vecindario teme que una infraestructura de este tipo tan cerca de equipamientos y viviendas pueda perjudicar la imagen del pueblo o frenar su crecimiento. “¿Es este el mensaje que queremos dar?”, preguntaron los portavoces.
Un conflicto que viene de atrás
El debate sobre la depuradora no es nuevo. Ya en 2022 se planteó otro proyecto para ubicar la planta en las inmediaciones de Balsera, también en la parroquia de Trevías, que generó oposición vecinal y finalmente quedó paralizado. En el actual proyecto se estudiaron tres alternativas técnicas, según el estudio incorporado al expediente. La opción finalmente elegida sitúa la planta en una zona no inundable y urbanísticamente viable, mientras que otras alternativas se descartaron por riesgo de inundación o por limitaciones urbanísticas.
Desde el Ayuntamiento de Valdés, el alcalde Óscar Pérez ha defendido en las últimas semanas que la infraestructura contará con todas las garantías técnicas y que supondrá una mejora notable para el saneamiento del pueblo y la calidad del agua del río Esva. También ha recordado que durante el periodo de exposición pública del proyecto no se presentaron alegaciones, lo que complica introducir cambios de gran calado.
“Queremos soluciones”
A pesar de las diferencias, el tono de la protesta fue deliberadamente moderado. Los organizadores insistieron varias veces en que no buscan confrontación con las administraciones.
“Queremos dejar algo muy claro: no queremos enfrentamientos. No buscamos enemigos. Queremos soluciones”, afirmaron al final del manifiesto. La principal demanda es abrir un proceso de diálogo con el Principado y el Ayuntamiento para analizar alternativas o, al menos, estudiar ajustes en la ubicación.
La marcha concluyó entre aplausos y con un mensaje que muchos repitieron al abandonar la concentración, todavía bajo la lluvia: “Hoy es Trevías… pero mañana podría ser cualquier otro pueblo”.
Mientras tanto, el proyecto de saneamiento continúa su tramitación administrativa. Y en Trevías, un pueblo acostumbrado a convivir junto al Esva y a ejercer de centro de servicios para el entorno rural, el debate sobre dónde colocar la depuradora acaba de empezar.