Villartorey presume de herencia rural en otra de sus exitosas polavillas: "Lo tiene todo"

Polavilla en Villayón, este domingo. Foto: Ángela Rodríguez

Tortos con picadillo, frixuelos y chirimaco fueron algunas de las delicias para degustar, en una jornada de baile y camaradería 

“Alucinando” con lo precioso del pueblo, lo cuidado y lo presente que tienen las tradiciones en el pueblo, el público que se dejó caer por Villartorey quedó “encantado” con su polavilla. “Una fiesta que lo tiene todo”, afirmaban y que, para muchos, invita a probar cosas nuevas. 

Por ejemplo, el chirimaco, una especie de vino caliente, que combinaba a la perfección con el sol de noviembre que ya calienta menos. “Puedes ver gente filando, asando las castañas… cosas que ya se hacen menos o directamente no se hacen”, admiraban algunas vecinas llegadas de Navia. 

Polavilla en Villayón, este domingo. Foto: Ángela Rodríguez 

Los concejos vecinos de Villayón, Coaña, Boal, Valdés, El Franco… aportaron visitantes que disfrutaron de una mañana única. Grupo de pandereteras, baile, pintacaras para los más pequeños y un sinfín de puestos de artesanía y alimentación crean el marco único de las polavillas de Villartorey. “Son un evento ya fijo, al que hay que venir siempre”, comentaban otras visitantes de Puerto de Vega. 

Polavilla en Villayón, este domingo. Foto: Ángela Rodríguez 

Los tortos con picadillo triunfaron, con una cola que casi daba la vuelta a la esquina; también los frixuelos, las rosquillas de anís y las torrijas con chocolate hicieron las delicias del pueblo. Para los de sabores menos especiales, había también pizza y, por supuesto, castañas en el puesto propio del magosto.