La Comisión sisi
No obstante, en el Ribadeo del 2025, tenemos una Comisión de Fiestas cuya media de edad ronda los 30 años. Está compuesta por entre cinco y seis muchachos que durante todo el año alternan esta abnegada labor con sus ocupaciones laborales o académicas —o ambas a la vez— o incluso otras ya irrenunciables como son las paternofiliales. Esto les conlleva cierto sacrificio a nivel profesional, académico y familiar, pero es que además en esta ocasión, han conseguido organizar las mejores fiestas patronales de la historia reciente de Ribadeo.
El número de atracciones habla por sí solo. La ubicación de las orquestas con su carpa y servicios de W.C., por cierto, aceptablemente limpios y equipados a cualquier hora, refiere organización y planificación. Los fuegos del “siete” han sido los mejores, denotando el empuje con el que se quiere dotar a nuestras fiestas. La animación musical y dinámica por las calles es muestra de la intención que tiene la comisión, por llegar a todas las calles, lugares y establecimientos de Ribadeo. En definitiva, la relevancia y cantidad de eventos programados y repartidos durante las diferentes fechas han llenado nuestra villa de alegría, vecindad y tradición, y quedarán en el recuerdo de todos los vecinos y visitantes.
Pero para ello, Dani, Cristian, Juan, David, Luis y Gonzalo han sudado, trabajado, discutido, pensado y repensado, y en ocasiones sin apoyo, las diferentes situaciones y circunstancias a las que se han tenido que enfrentar. Pero aun así nadie les agradecerá lo suficiente el éxito logrado, y mucho menos de manera lucrativa el trabajo realizado. Por eso, estos jóvenes valientes y ocupados, pero comprometidos vecinos, pueden ser considerados como "sisis" antagónicos del famoso y triste neologismo que a menudo se usa para referirse a una parte de la juventud.
No faltará, y más en este Ribadeo nuestro, quien considere abultadas estas líneas, pero a buen seguro quien así las objete o refute plenamente, no habrá formado o colaborado nunca en organización similar a la que nos ocupa, y menos de manera altruista. En otros casos, habrá quien tibiamente opine que la ubicación debiera ser la de otrora, que si el ruido o la limpieza de las calles no era el adecuado, etc., pero los hechos son los que son, y en cualquier caso, hay que tener en cuenta que contentar a todo el mundo es difícil, pero no reconocer el mérito y trabajo de estos chicos es imposible.
Una vez más, muchísimas gracias por vuestra entrega.