Opinión

Ribadeo: de Fernando a Dani

Han pasado ya suficientes días desde la constitución de los Ayuntamientos y, aprovechando éste nuevo medio Aquí Diario, quisiera hacer un respetuoso comentario acerca del nuevo alcalde de Ribadeo, y un homenaje debido al saliente. Dejé Ribadeo, la última vez que estuve antes de este verano, presidido por Fernando. Lo he retomado en mi retorno estival desde Catalunya presidido por Daniel. Ambos me parecen personas apreciables, de las que creo que solo cabe decir cosas buenas.
 
En los años que Fernando Suárez ha sido alcalde de Ribadeo, tres de los cuales fui simultáneamente Registrador de la villa y su distrito, nunca hice ningún comentario público de carácter político acerca de Fernando Suárez, del BNG o del Gobierno municipal. Consideré que, dada la situación institucional, era lo más correcto. Cuando me he dirigido a los lectores de Ribadeo a través de los medios locales, lo hecho siempre destacando algo positivo más que criticando algo que pudiesen haber hecho los políticos. Entendía que eso era lo mejor para la convivencia cordial que debe existir entre todos nosotros. En algún momento hasta me llevé alguna crítica por hablar demasiado bien de alguien, como por ejemplo en las elecciones gallegas del año 2015, en las que fue candidato a la Xunta por En Marea mi amigo Luis Villares. Al parecer no sentó demasiado bien a algún ex alto cargo de la Xunta. Hay personas que consideraban que yo tenía que estar alineado con la estrategia electoral de la derecha hasta el punto de no poder destacar ni las cualidades personales de un candidato. Así ha estropeado nuestras vidas la partitocracia... 

Fernando Suárez, qué duda cabe, tenía sus limitaciones, sus defectos, pero él mismo en su discurso de despedida dijo algo que me pareció sumamente destacable: había antepuesto en muchas ocasiones el bien común del pueblo a el interés del partido (a diferencia de quienes me criticaban por loar un candidato). La frase me recordó una reflexión académica reciente:

En los días de la constitución de los Ayuntamientos, acudí en la Universidad Francisco de Vitoria (Pozuelo de Alarcón), a una defensa de tesis acerca de la figura de un diplomático del Siglo de Oro llamado Diego Saavedra Fajardo. Saavedra escribió una serie de recomendaciones para que un príncipe se desenvuelva bien en el ejercicio del poder. Y en la defensa de la tesis (ponencia, comentarios del tribunal y las preguntas que se produjeron después), se habló de la contraposición existente entre la razón de Estado y el bien común: a veces el bien común está por encima incluso del interés que puede tener determinado Estado. Y mientras lo escuchaba no pude evitar acordarme del discurso de Fernando, porque ahí tenemos un criterio a considerar: el bien común del pueblo por encima de la razón de partido. 

El BNG de Ribadeo siempre ha sido algo más que el Bloque Nacionalista Galego en el resto de Galicia. Siempre tuvo posiciones más moderadas, más plurales, y más capaces de llegar a un electorado más amplio. Algo que se ha manifestado de manera clara en la diferencia de voto del Bloque en las municipales respecto al resto de comicios. Incluso perdiendo, en las pasadas elecciones de Mayo el número de votos ha sido muy superior al obtenido en Julio en las elecciones generales. Y eso no es por casualidad, eso es porque cuando se tiene una cierta razón de bien común algo más amplia que los cálculos estrictamente ideológicos o de partido, se suele alcanzar algo más. Y evidentemente en esa posición del BNG de Ribadeo (que al parecer no acaba de comulgar del todo con el BNG nacional, a juzgar por las dimisiones producidas y el hueco usurpado en la Diputación de Lugo, etcétera), ha tenido mucho mérito Fernando Suárez, a quien creo que cabe tener como un como un político digno de recuerdo. Esperemos pueda seguir ese tipo de cosas que hacen los políticos retirados como formar y opinar para bien de nuestra política de proximidad.

Pero luego está Daniel, a quien hay que reconocerle una estrategia realmente sorprendente. En lugar de llevar a cabo una oposición consistente en destruir, criticar, minar, aprovechando los huecos y limitaciones que ofrecía el anterior Gobierno municipal, se ha dedicado a construir. Es evidente que hace más ruido un árbol que cae que un bosque entero que crece, pero la labor de mediación institucional que ha venido desarrollando Daniel Vega como diputado del Parlamento gallego, líder de la oposición en el Ayuntamiento de Ribadeo y presidente local del PP, ha sido mucho más propia de quien planta árboles que de quien los tala. Y eso evidentemente ha dado sus frutos, y el electorado ribadense ha sabido apreciarlo. Seguramente el PP ribadense se ha beneficiado también del llamado por García Ferreras "tsunami azul" que ha tenido lugar en toda España en las municipales y autonómicas. Pero en lo sustancial ha sido el éxito de una labor constructiva.

Creo que debemos celebrar la alternancia que vuelve a tener Ribadeo. Veremos si además constituye una alternativa que sume nuevos frutos a la gobernanza local, o si todo resulta parecido tanto en virtudes como en limitaciones. En todo caso, creo que debemos reconocer y bendecir al saliente y al entrante para que Ribadeo siga lo mejor que se pueda de Fernando a Dani.