Opinión

A Mariña ante una oportunidad histórica

Carmela López, alcaldesa de Burela, el pasado jueves en el "Día do Orgullo Mariñeiro" de Expomar.
photo_camera Carmela López, alcaldesa de Burela, el pasado jueves en el "Día do Orgullo Mariñeiro" de Expomar.
Tras el legado de Darío Campos y Elena Candia, A Mariña vuelve a situarse ante una oportunidad. Carmela López y Fran Cajoto se perfilan como protagonistas de un liderazgo capaz de dar voz y peso real a la comarca en las decisiones provinciales, apoyados por la figura de Daniel García en la Vicepresidencia de la Diputación. 

Los cambios que se están produciendo en la Diputación de Lugo abren un escenario político que merece una reflexión serena, pero también ambiciosa. Por primera vez en mucho tiempo, A Mariña puede situarse en el centro real de la toma de decisiones provinciales. Y no es una cuestión menor.

La posibilidad de que Carmela López, alcaldesa de Burela, asuma la presidencia de la Diputación de Lugo —un nombre que suena con fuerza en las últimas horas— no solo supone un relevo institucional, sino una oportunidad estratégica para una comarca que históricamente ha reclamado mayor atención y equilibrio territorial. Del mismo modo, el peso político de Fran Cajoto, alcalde de Foz, refuerza la idea de un liderazgo mariñano con capacidad de influencia real.

Que la Diputación esté presidida desde A Mariña significaría, ante todo, conocimiento directo del territorio, de sus necesidades estructurales, de sus sectores productivos y de sus carencias históricas. No es lo mismo gobernar una provincia desde el despacho que hacerlo desde la experiencia municipal, desde el contacto diario con la ciudadanía y con los problemas reales de los concellos.

Carmela López ha demostrado, desde Burela, una forma de gobernar basada en la cercanía, el diálogo y la gestión. Su perfil encaja con lo que hoy necesita la Diputación: estabilidad, capacidad de consenso y una visión territorial amplia que no se limite al eje Lugo capital–interior. A ello se suma el papel de Fran Cajoto, con trayectoria y conocimiento de la política provincial, como pieza clave para articular una agenda común para A Mariña.

Este equilibrio institucional se ve reforzado además por la presencia del BNG en el gobierno de la Diputación, con el barreirense Daniel García como miembro del equipo de la Vicepresidencia. Su participación consolida el peso político de A Mariña en San Marcos y aporta una mirada comarcal imprescindible en un momento determinante para la toma de decisiones estratégicas. La coincidencia de sensibilidades, trayectorias y procedencias en los principales niveles de poder provincial abre una ventana de oportunidad que la comarca no debería desaprovechar. 

Un liderazgo compartido y plural permitiría avanzar hacia una provincia más cohesionada, donde las inversiones, los servicios y las oportunidades no estén condicionados por el código postal. Infraestructuras, servicios sociales, apoyo a los sectores productivos, turismo o reto demográfico son ámbitos en los que A Mariña tiene mucho que aportar y, al mismo tiempo, mucho que ganar si se consolida esta nueva etapa de cooperación y equilibrio territorial. 

No se trata de localismos ni de cuotas de poder, sino de equilibrio y justicia territorial. Que A Mariña lidere también es hacer provincia.

Si finalmente se confirma este escenario, estaremos ante una ocasión que no debería desaprovecharse. Porque cuando A Mariña tiene voz, Lugo avanza.

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