«El esfuerzo da sus frutos», artículo de opinión de Francisco Iriarte

Cuando alguien preside una entidad durante tantos años como lo hice yo en ACISA Ribadeo, lo habitual es emocionarse cuando el trabajo de tantos años, de tanto sacrificio y dedicación, da finalmente sus frutos.

Hace ya casi cuatro años que soy expresidente de ACISA, pero no por ello he estado ajeno a la entidad. Todo lo contrario. ACISA forma parte de mi vida y de mi manera de entender el compromiso con el comercio, con los empresarios y con nuestro pueblo.

Por eso, cuando Jesús, el gerente de ACISA, me llamó para comunicarme que la asociación había ganado el Premio Nacional de Comercio en la categoría de Centros Comerciales Abiertos, mi emoción fue absoluta. Sentí una mezcla de orgullo, satisfacción y, sobre todo, la confirmación de que todo el esfuerzo realizado durante tantos años había merecido la pena.

En mi etapa como presidente me tocó vivir tiempos difíciles. Muy difíciles. Una crisis económica profunda, una pandemia mundial y otros retos que pusieron a prueba la fortaleza de nuestra entidad y de todos sus socios. Fueron años complicados, de incertidumbre y de decisiones difíciles, en los que ACISA salió adelante poco a poco, con mucho esfuerzo, con sacrificio y, en ocasiones, con sufrimiento. Por eso, cuando se recibe una noticia de este calado, uno siente una satisfacción inmensa, casi indescriptible.

Recuerdo que en el año 2021 recibimos el accésit de este mismo premio, una mención honorífica que nos llenó de ilusión. Nos presentamos casi sin saber a qué nos enfrentábamos ni contra quién competíamos. Lo hicimos porque Jesús se empeñó en que podíamos conseguirlo, porque creyó en ello cuando aún parecía algo lejano. Y no se equivocó. Conseguimos aquella mención honorífica que, con el tiempo, se convirtió en el primer paso hacia algo mucho más grande. Que gran idea fue haberse presentado!

Aquel reconocimiento nos obligó a mirar más lejos, a compararnos con entidades más grandes, de ciudades y capitales importantes. Nos empujó a dar un paso gigante, al menos desde mi punto de vista: formar parte de organizaciones de mayor dimensión, como la Confederación de Cascos Históricos de España y otras entidades, para tener la posibilidad de participar en grandes proyectos futuros, con más recursos, más visibilidad y más financiación.

Y todo esto fue posible, en gran medida, por una cierta cabezonería compartida entre Jesús y yo. Ambos teníamos una obsesión sana: hacer crecer nuestra entidad en número de socios, en actividades, en servicios y en prestigio. Queríamos que ACISA fuera cada vez más fuerte, más útil y más respetada.

Durante los años de mi presidencia, Jesús insistía constantemente en hacer más, en avanzar, en crear las bases para construir algo grande. Y lo conseguimos. O mejor dicho, lo consiguió. El trabajo de aquellos años es hoy la base de los éxitos actuales, y eso me hace especialmente feliz.

Fueron años de un esfuerzo incansable: cientos de reuniones al año, llamadas permanentes, proyectos que parecían imposibles y que, sin embargo, salieron adelante. Jesús y yo pasábamos más horas juntos que con nuestras propias familias. Vivíamos volcados en estos retos, no solo en el crecimiento de la entidad, sino también en la gestión de situaciones extraordinarias, como una pandemia que tuvimos que afrontar desde un lugar complejo y con recursos limitados. Hubo que hablar con socios, con empresas, con administraciones, tomar decisiones rápidas y mantener la calma cuando todo parecía incierto.

Hoy, cuando vemos los resultados, cuando vemos a ACISA reconocida a nivel nacional, uno entiende que todo aquel esfuerzo tenía sentido.

Quisiera concluir estas líneas dando la enhorabuena a ACISA en su conjunto: a su actual presidenta, a la junta directiva y a todos los socios que forman parte de esta gran familia. Pero, de manera muy especial, quiero felicitar a Jesús.

Este premio reconoce el desarrollo de la unidad gerencial, la gestión eficiente y eficaz de los recursos y la dinamización de la economía a través de actividades y servicios. Y detrás de todo ello hay muchas horas de trabajo, mucha dedicación y una visión clara de lo que debía ser ACISA y esa labor, esa dedicación y responsabilidad al mando de la dirección y ejecución de todo ello está Jesús.

El esfuerzo, al final, siempre da sus frutos. Y este premio es la prueba de ello.

Enhorabuena a toda la familia de ACISA Ribadeo y enhorabuena a Jesús.

Francisco Iriarte - Expresidente de ACISA Ribadeo