Crema solar incluso con nubes: el consejo que más se repite en A Mariña este verano

Instantánea de una playa de Barreiros.
Aunque muchos días del verano en A Mariña han estado marcados por las nubes y el viento del Cantábrico, jornadas como la de hoy —con sol radiante y playas abarrotadas— recuerdan la importancia de no bajar la guardia. Y es que, haga calor o no, el sol quema igual. Los expertos lo repiten cada año: la crema solar no es opcional, es fundamental para cuidar la piel y evitar daños a largo plazo

Muchos vecinos de la comarca de A Mariña coinciden en que este mes de julio está viniendo más nublado de lo habitual. “Parece que el sol se esconde más que sale”, comentan en las playas de Viveiro y Burela. Sin embargo, expertos en salud y dermatología insisten en que aunque el cielo esté cubierto, la protección solar sigue siendo fundamental para cuidar la piel y evitar quemaduras.

“La mayoría cree que sin sol directo no hace falta crema, pero no es así”, explica Ana Fernández, farmacéutica. “Las nubes no bloquean la radiación ultravioleta y los rayos UV llegan igual, aunque no los veamos ni sintamos el calor. Además, el viento y la temperatura fresca engañan y pueden hacernos pensar que la piel está protegida cuando no es así”.

A pesar de los días más grises, también ha habido jornadas espléndidas de sol que han atraído a multitud de vecinos y visitantes a las playas de la comarca. Este domingo, por ejemplo, las playas estaban abarrotadas, recordando que el verano en A Mariña sabe regalar momentos de intenso sol y calor que requieren máxima protección.

En farmacias y parafarmacias de la comarca, las cremas solares de alta protección, especialmente factor 50, siguen siendo las más demandadas, sobre todo para niños y personas de piel clara. “La gente está cada vez más consciente de la importancia de usar protector, pero hay quienes todavía se aplican la crema tarde, cuando ya se han quemado”, añade Ana.

La comarca de A Mariña no es solo playas y sol. Los paseos por los acantilados, las rutas de senderismo o las horas de trabajo en el puerto también implican exposición al sol y, por tanto, necesidad de protección. “Soy ciclista y siempre llevo crema, incluso en días nublados”, comenta David, un habitual de rutas por Cervo. 

Los marineros y trabajadores del sector pesquero, que pasan largas horas expuestos al sol, han incorporado en su rutina el uso de protector solar junto con gorra y gafas para prevenir quemaduras y daños a largo plazo. De igual modo, los monitores y aficionados a actividades acuáticas, especialmente el surf, optan por licras y neoprenos que ofrecen protección adicional. Además, están ganando popularidad las cremas solares de colores, que funcionan como una especie de pintura sobre la piel. Cada vez es más habitual ver a los surfistas con sombreros estilo pescador y el rostro pintado, recordando a las pinturas tradicionales indígenas.

Especial atención merecen los niños y personas mayores, así como quienes tienen la piel muy blanca. Cada vez es más habitual ver a los niños en las playas protegidos con licras, sombreros y gorros para evitar el sol directo. Los pediatras recomiendan evitar la exposición directa en las horas centrales del día y aplicar la crema con tiempo, repitiendo cada pocas horas, sobre todo tras el baño.

Una costumbre que salva salud

Aunque aún hay quien se resiste, el mensaje de los especialistas es claro: usar protector solar es un hábito sencillo, barato y fundamental para prevenir enfermedades cutáneas, incluido el cáncer de piel. Las campañas de salud pública en la comarca recuerdan que los efectos del sol son acumulativos y que la protección debe ser una constante, no solo un acto puntual en los días soleados.

“Cuidar la piel hoy es invertir en salud mañana”, concluye Ana Fernández. “No bajemos la guardia, aunque el sol se esconda tras las nubes”.