La grasa que no se ve es la que más riesgo tiene para tu salud
La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI. Lejos de ser una cuestión estética, se trata de una enfermedad crónica y compleja que aumenta el riesgo de padecer múltiples patologías y reduce tanto la calidad como la esperanza de vida. Su incidencia crece de forma alarmante también en A Mariña Lucense y el Occidente asturiano. Para profundizar en esta realidad, hablamos con el Dr. Mateos, especialista en Medicina Interna, que pasa consulta todos los lunes en la clínica Massaúde de Foz.
— ¿Por qué la obesidad se considera hoy uno de los grandes retos sanitarios?
Porque su frecuencia ha aumentado de forma muy significativa en las últimas décadas, tanto en adultos como en población infantil. Además, se asocia a enfermedades como diabetes, hipertensión o patologías cardiovasculares, lo que la convierte en un problema sanitario, social y económico de primer orden.
— ¿Qué es exactamente la obesidad desde el punto de vista médico?
Es una acumulación excesiva de grasa corporal perjudicial para la salud. Se considera una enfermedad crónica en la que influyen factores genéticos, hormonales, ambientales, psicológicos y sociales.
— ¿Todas las obesidades son iguales?
No. Es fundamental diferenciar entre obesidad subcutánea y obesidad visceral, ya que no conllevan el mismo riesgo para la salud.
— ¿En qué se diferencian la grasa subcutánea y la visceral?
La grasa subcutánea se localiza debajo de la piel y es metabólicamente menos peligrosa. La grasa visceral rodea órganos vitales y es la más peligrosa, ya que aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
— ¿Qué consecuencias puede tener la obesidad para la salud?
Se asocia a diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, artrosis, hígado graso, algunos tipos de cáncer y problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
— ¿Cómo se diagnostica la obesidad en consulta?
El IMC es el indicador más conocido, pero se complementa con la medición del perímetro abdominal, la historia clínica, hábitos de vida y análisis de laboratorio.
— ¿Qué opciones de tratamiento existen?
El tratamiento debe ser individualizado. Incluye cambios en el estilo de vida y, en casos seleccionados, tratamiento farmacológico o procedimientos endoscópicos o quirúrgicos.
— ¿Qué mensaje lanzaría a la población para prevenir la obesidad?
Que la obesidad no es una falta de voluntad, sino una enfermedad crónica que requiere apoyo, comprensión y tratamiento adecuado. La prevención debe comenzar desde la infancia.