Dos ‘chulapas’ suben la persiana del nuevo negocio de Santalla de Oscos (muy único en la zona)

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photo_camera Ana Rubio y Bárbara Megía, socias de la librería café La Chula, en Santa Eulalia de Oscos. Foto: Ángela Rodríguez

El antiguo estanco del pueblo reconvertido en librería café es un “refugio” con opciones de comida vegetariana, talleres y entrada permitida a perros 

Más de uno en los Oscos no pensó nunca salir tan contento de una “librería feminista”, pero acudir a la inauguración del nuevo local trabajado por tus vecinas era casi obligado. Tras escuchar durante varios meses el ruido de la obra al otro lado de la puerta, llegó febrero y, con él, el gran día de apertura de ‘La Chula’. Un negocio con nombre propio y mucha personalidad, que lideran dos amigas muy madrileñas y ya también muy asturianas. 

“Las dos hace años que vivimos en la zona. Santalla ha acogido siempre todas las propuestas que hemos hecho y encontramos un espacio muy especial. Así que pensamos que aquí funcionaría, porque hay red”, explica Ana Rubio, una de “las chulas” como ya las conocen algunos en el pueblo. 

El otro 50% del tándem es Bárbara Megías. Tras la barra, camisa blanca, chaleco negro y pañoleta recogiendo el pelo, seca algunos vasos con toda la naturalidad del mundo y una sonrisa sincera. Al fin, La Chula ha levantado la persiana y el arranque ha sido muy positivo. 

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Bárbara Megía, en la inauguración de La Chula. Foto: Á. Rodríguez 

“Es el sueño de ambas. Un café librería, un espacio feminista, orientado a que las mujeres (y también los hombres) puedan tener un entorno sano en el que compartir sin ningún tipo de pudor o de miedo. La Chula es luminosa, llena de color y de calidad, es un espacio diferente lleno de conversaciones, de risas y de literatura”, detalla Ana Rubio, que ha decidido combinar el chaleco y la camisa con una flor roja en el pelo. 

“Están espléndidas y el sitio quedó precioso”, comentaban las vecinas que las acompañaban en la inauguración. De todas las edades y de diferentes localidades asturianas y gallegas eran las amigas y amigos que vinieron a apoyarlas. Vecindad y comunidad en estado puro, que se seguirá tejiendo desde La Chula. 

“La Chula es un espacio lento, queríamos poder hacer las cosas a nuestro propio ritmo. Es un refugio en los Oscos y en Santalla, especialmente, que es un sitio muy de paso, muy cuidado como pueblo y singular por la naturaleza. Un lugar al que te escapas y donde puedes pasear con tu perros y tus amigos por la montaña y, de pronto, recalar en un lugar como La Chula puede ser un reclamo para la zona”, cuenta Ana Rubio. 

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Ana Rubio junto a la santallesa Dolores Martínez, en la inauguración de La Chula. Foto: Á. Rodríguez 

Con una agenda que promete planes diferentes y especiales, La Chula ha dado nueva vida al antiguo estanco santallés. Un local vacío en medio del pueblo en el que ahora puedes ir a disfrutar de un café, un zumo natural o, por supuesto, una copa de buen vino. Productos de cercanía, con los que se elaborará la comida vegetariana y donde tu perro/a puede acompañarte. 

En la faceta librera, La Chula ofrece la oportunidad de adquirir y descubrir títulos diferentes y revistas especializadas. El último jueves de febrero (el 26) arrancará el Club de Lectura con la obra ‘Las gratitudes’ de Delphine de Vigan. La jornada se extenderá de 17.30 a 19.00 horas, en el altillo de La Chula.

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La Chula, en el antiguo local del estanco, en Santa Eulalia de Oscos. Foto: Á. Rodríguez 

Aunque su carácter está claro nada más cruzar el umbral de la puerta, la nueva librería café de Santalla de Oscos es un espacio para disfrutar todas y todos, con armonía y respeto. Allí, como suele ocurrir en los pueblos, se junta el señor mayor del tercero, con el holandés que lleva veinte años en la zona, la catalana o la gijonesa que llevan adelante sus proyectos de emprendimiento. Lo mejor es que La Chula llama también a las ‘mulleres’ de la zona, atraídas por un pequeño templo levantado para que también ellas disfruten de la cultura y el ocio del bar

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