La joven superó este domingo su primera manga y sigue en la competición donde participan unos 424 deportistas de 57 países
Al otro lado del charco, Kenia López resume con su habitual naturalidad la sensación de disputar, por segunda vez, un mundial: “Es una experiencia increíble”. Y razón no le falta. Quién le iba a decir a esta surfista tapiega que, antes de sacarse el carnet de conducir, ya habría participado en dos mundiales sobre la tabla, con el encargo de representar a todo un país y con su querido Occidente asturiano muy muy pendiente de ella.
“Vuelvo a representar a España y es un orgullo. Llegamos aquí a Perú el día 1 por la noche y estuvimos tres o cuatro días entrenando para conocer la ola. La ceremonia de apertura fue el día 5 y ya el sábado 6 empezamos la competición”, cuenta la joven.
Este año hay récord de participación en el ‘2025 ISA World Junior Surfing Championship’, gracias al estreno de Angola, Santa Lucía y Eslovenia en la competición. En total, 57 equipos nacionales y unos 424 deportistas colorean ‘Punta Rocas’. Y la representación española, donde se cuenta a la tapiega, promete darlo todo.
Este domingo, López disputaba su primera manga. “Pasé y estoy muy contenta de haberme quitado los nervios”, confiesa la joven. Con la concentración y el entrenamiento que exige un mundial, los deportistas tienen una rutina clara, que comienza bien temprano.
“Nosotros nos levantamos pronto, a las 5 o 6 de la mañana, ya que aquí amanece antes. Surfeamos antes de que empiece el campeonato, a las 7, y nos juntamos todo el equipo para dividirnos luego en los picos: Punta Rocas y El Bosque”, cuenta López. “Si te toca competir, compites y si no, apoyas al equipo”.
Todos los ánimos son necesarios al final para adentrarse en el mar. Un elemento vivo que López y sus compañeros se entrenan para cabalgar, con piruetas dignas de inmortalizar. “El campeonato termina sobre las 16:00 horas y luego descansamos. Si ese día no competimos nos damos otro baño y ya sí a descansar”, explica, risueña, López, que sigue llevando a Tapia y al Occidente asturiano en la ‘cresta’ de la ola.