La Navidad de Mondoñedo está teniendo este año un sonido distinto. La campana Paula, la más emblemática de la Catedral y uno de los símbolos sonoros de la ciudad, no podrá participar en los toques de estas fiestas porque se encuentra desmontada en el interior de la torre para la restauración de su cepo. Lo mismo ocurre con otras campanas del templo, como la Ronda. La intervención en marcha incluye el cambio de los cepos, la reparación de herrajes, la sustitución de algunos badajos y diversos ajustes técnicos.
Valentín Insua, sacristán durante décadas y jubilado este año, sigue muy pendiente de todo lo que ocurre en la torre y continúa subiendo siempre que puede. Lo resume con sencillez: «É curioso porque este ano a Paula está baixada, porque lle están arranxando o cepo». Ahora mismo, la campana está depositada en el suelo de la torre, protegida y a la espera de ser elevada de nuevo cuando finalicen los trabajos.
Un cambio en las campanadas de fin de año
La situación de la Paula modifica un hábito relativamente reciente pero muy arraigado en Mondoñedo: las campanadas de fin de año. En los últimos años, a medianoche se silenciaba la campana Jerónima —la que marca las horas— y el reloj mecánico se encargaba únicamente de dar los cuartos con la campana Francisca. A partir de ahí, la protagonista pasaba a ser la Paula, que sonaba de forma manual.
Valentín recuerda bien cómo se hacía: «O reloxo dá os cuartos. Eu procuraba que subise xente comigo e tocaban as doce campanadas na Paula». Ese toque, marcado al ritmo que decidía el propio grupo, permitía a quienes se reunían en la plaza comer las uvas sin prisas y disfrutar de un momento compartido muy cercano a la torre. «Para nós que toque a Paula é distinto. A xente animábase a vir a comer aquí as uvas porque tocaba as doce badaladas a Paula», añade.
Este año, al estar la campana desmontada, no será posible repetir ese ritual. El reloj de la Catedral volverá a encargarse tanto de los cuartos como de las campanadas, con Francisca y Jerónima sonando de forma automática, como el resto del año.
Un reloj de 1863 entre los “secretos” de la Catedral
La restauración de las campanas coincide con otro detalle poco conocido del día a día en la torre: el reloj también requiere atención constante, y esa tarea la desempeñó durante muchos años el propio Valentín. Él mismo lo explica así: «Este reloxo é moi curioso, porque, xunto co de Santiago, é un dos dous únicos reloxos de catedral aos que aínda se lles dá corda a man. Hai que subir pesas de case douscentos quilos cunha manivela, elevándoas. A diferenza é que aquí dáselle corda cada semana, e en Santiago teñen que subir todos os días. É un reloxo de 1863, e tamén forma parte dos segredos desta catedral».
Ese mecanismo histórico será este año el encargado de acompañar a Mondoñedo en el cambio de calendario, recuperando en la práctica el protagonismo que en los últimos años había cedido a la Paula en la noche del 31 de diciembre.
La Prima toma el relevo en los toques de Navidad
La ausencia de la Paula no solo afecta a la Nochevieja. Desde 1885, esta campana —la séptima con ese nombre— ha anunciado el nacimiento del Niño con un toque muy característico y ha participado también en los toques de Navidad, Reyes y otras celebraciones importantes del calendario litúrgico mindoniense. Este año, esa voz no estará presente.
Además de la Paula, también se ha desmontado en estos momentos la campana Ronda, otra de las grandes del campanario. Ambas permanecen en el interior de la torre, a la espera de completar la restauración. La única campana grande que sigue en su lugar es la Prima, María Jacoba Concepción, que asume ahora el papel principal en los toques solemnes de estas fechas.
En estas celebraciones, el sonido de la Catedral combina tradicionalmente el repique de las campanas pequeñas con el volteo de las grandes. Lo habitual en Navidad era repicar las cuatro campanas superiores y, a continuación, voltear la Paula, la Ronda y la Prima. Este año, sin embargo, solo se puede mantener el repique de las pequeñas y el volteo de la Prima, que realiza el propio Valentín.
Un silencio excepcional, pero temporal
Pese a este silencio forzado de la Paula, la tradición sonora de Mondoñedo no desaparece: se adapta. La Prima acompaña los momentos más solemnes de la Navidad y el reloj marcará las campanadas de fin de año mientras la restauración avanza en el interior de la torre.
Cuando la Paula vuelva a su lugar, recuperará también su función histórica y su sonido inconfundible, ese que durante generaciones ha marcado la vida litúrgica y festiva de la ciudad. Esta Navidad, en cambio, quedará en la memoria como el año en que Mondoñedo tuvo que escuchar la Catedral de otra manera.