Viveiro despide el año con la sensación de haber consolidado una línea de trabajo basada en la actividad constante, la proyección exterior y la atención al día a día de la villa. Fueron meses intensos en los que cultura, turismo y políticas de proximidad marcaron el pulso de un municipio que siguió avanzando. También fue un ejercicio marcado por cambios relevantes en el ámbito institucional.
Uno de los hitos más relevantes del año volvió a ser la Semana Santa de Viveiro, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Se trata de un distintivo que la sitúa entre las celebraciones más destacadas del calendario estatal. La iniciativa reafirmó el peso del patrimonio histórico y religioso de la villa y volvió a actuar como motor turístico y económico, ya que atrajo a miles de visitantes y generó un impacto directo en la hostelería y el comercio local.
Más allá de las grandes citas, el Concello de Viveiro mantuvo a lo largo del año una programación cultural continuada, con actividades repartidas por distintos espacios y pensadas para públicos diversos. Música, teatro, propuestas infantiles e iniciativas vinculadas a las tradiciones locales reforzaron la imagen de un municipio dinámico.
El ámbito social fue otro de los ejes de la acción municipal, con iniciativas centradas en la atención a la infancia, a las personas mayores y a los colectivos más vulnerables. La colaboración con asociaciones y entidades del tejido local volvió a ser una constante. Se reforzaron las políticas de proximidad y la cohesión social tanto en el casco urbano como en las parroquias.
Durante el ejercicio también se desarrollaron actuaciones de mejora en espacios públicos, mantenimiento urbano y servicios municipales, con intervenciones destinadas a hacer de Viveiro un municipio más accesible y funcional. Pequeñas obras y mejoras acumuladas que repercuten directamente en la calidad de vida de los vecinos.
En el plano institucional, el año estuvo marcado por la moción de censura aprobada en el mes de marzo, que dio paso a una nueva etapa al frente del Concello. Desde entonces, la alcaldesa Mariña Gueimunde y su equipo asumieron la gestión municipal con el foco puesto en la estabilidad, la planificación a medio plazo y la recuperación económica, con un modelo basado en la cercanía, el diálogo y el compromiso con el territorio.
Con la vista puesta en el nuevo año, Viveiro despide 2025 con un balance positivo y con la certeza de haber reforzado sus principales pilares: cultura, turismo, servicios públicos y atención social. Un cierre de ejercicio que deja buenas sensaciones y que confirma a la villa como uno de los referentes de A Mariña, capaz de combinar tradición, actividad y proyección de futuro.