Diez años de Ribadeo Indiano, ¿qué balance hacéis desde ACISA de esta década de celebración?
Desde ACISA hacemos un balance muy positivo, sin lugar a dudas. El Ribadeo Indiano nació hace 11 años (aunque no pudo celebrarse en el año de la pandemia), y por aquel entonces nadie imaginaba que llegaría a convertirse en lo que es hoy.
Mi aventura en esto del Ribadeo Indiano comenzó en la segunda edición, cuando me incorporé a ACISA. Recuerdo perfectamente la locura que suponía organizar el evento, los mil problemas que surgían... y, sobre todo, cómo edición tras edición veíamos crecer el Indiano de forma exponencial: más afluencia, más actividades, más implicación. En mi opinión, hoy en día es el evento con mayor repercusión económica del que dispone Ribadeo.
Y en este balance, en el décimo aniversario, es de justicia recordar a todas las personas que "pusieron en marcha" este proyecto y que siguieron apostando por él hasta hoy. Me refiero, por parte de ACISA, a Roberto Ramos y Beatriz Irigoyen (presidente y gerente durante la primera edición del Ribadeo Indiano), así como a David Martínez y Paco Iriarte, presidentes posteriores que mantuvieron y reforzaron el compromiso de la asociación con este evento.
Por supuesto, también quiero mencionar a Fernando Suárez, Ana Martínez, Pablo Vizoso, Mari Luz Álvarez... como responsables municipales durante estos años, y a los técnicos Begoña García, Hugo García, Alberto Moledo y tantos otros que, en cada edición, trabajaron incansablemente para que el Ribadeo Indiano sea lo que es hoy. Sin olvidar, por supuesto, a los voluntarios y a las empresas contratadas.
Si hay un evento en Ribadeo que demuestra el éxito de la colaboración entre instituciones y la coorganización, ese es, sin duda, el Ribadeo Indiano.
¿Cómo ha ido evolucionando la implicación del comercio y la hostelería local?
De menos a más, y de forma muy exponencial. En las primeras ediciones costaba ver los locales decorados o al personal caracterizado, ya fuera por vergüenza o por desconocimiento. Pero, edición tras edición, eso fue cambiando.
Hoy en día, el personal de tiendas y bares se viste para la ocasión; no hay terraza ni escaparate sin decorar —¡casi hay peleas por conseguir palmeras para ambientar! (risas)—. Los restaurantes y bares elaboran ofertas gastronómicas y de coctelería específicas para esos días, y en todos los hilos musicales suena música propia del evento. En definitiva, no hay comercio, bar, restaurante, hotel, ni siquiera oficina, que no se implique al 100 % durante el Ribadeo Indiano.
ACISA es uno de los pilares fundamentales en la organización del evento. ¿Qué tipo de inversión realizáis cada año?
Efectivamente, ACISA es una de las dos entidades coorganizadoras del evento desde su primera edición, y como tal, procura dar siempre lo mejor de sí para que el Ribadeo Indiano siga creciendo. En los primeros años, nuestra labor se centraba en la decoración de calles y locales, y en animar a los negocios a participar. Pero, como es lógico, a medida que el evento fue ganando dimensión, también lo hizo nuestra implicación.
En esta décima edición, ACISA ha aportado en torno a 45.000 euros a la organización, lo que representa casi un 35% del presupuesto total anual que la asociación dedica a actividades, concentrado exclusivamente en estos tres días. En términos presupuestarios, se trata de un esfuerzo descomunal para nuestra entidad.
Pero sin duda, merece la pena. Gracias a esta inversión, hemos podido incrementar nuestro compromiso: decoramos calles, plazas y rotondas, y ofrecemos material decorativo gratuito a nuestros socios, con más de 20.000 metros de material y 1.000 farolillos distribuidos. Organizamos actividades infantiles y de ocio, varias actuaciones musicales, y editamos 15.000 vasos y 14.000 bolsas conmemorativas. También celebramos la cuarta edición del sorteo de un viaje —en esta ocasión, a México para dos personas, con todos los gastos pagados—, con una tirada de 160.000 rifas. Y, por supuesto, nos implicamos de lleno en la promoción y difusión del evento, porque creemos firmemente en su valor para Ribadeo y su tejido económico y social.
¿Cómo percibís el impacto del Ribadeo Indiano en el tejido comercial y turístico de la villa?
El feedback que recibimos es muy positivo. Año tras año, los negocios nos comentan que su facturación aumenta notablemente durante estas fechas. Al tratarse de un evento de esta magnitud, no hay comercio que, aunque sea mínimamente, no se vea beneficiado.
Los datos con los que contamos estiman una repercusión económica directa de entre 3 y 4 millones de euros en apenas tres días, así como una afluencia aproximada de 60.000 visitantes, cifras que probablemente sean incluso superiores en la realidad.
Cabe destacar que el Ribadeo Indiano es también una enorme plataforma de promoción para la villa, no solo gracias al trabajo de los organizadores, sino también por la implicación de los medios de comunicación. Desde periódicos y radios hasta televisiones, todos acuden a cubrir el evento, amplificando así su alcance y repercusión.
¿Cómo se prepara ACISA para cada edición? ¿Comenzáis a trabajar con mucha antelación?
En un evento como este se trabaja con mucha antelación. Desde la elaboración de los presupuestos a final de año, ya empezamos a planificar cuánto podremos invertir en el Ribadeo Indiano para el año siguiente, buscar patrocinadores, y definir las primeras líneas de acción. Ya en el primer trimestre del año se comienzan a celebrar reuniones de trabajo para avanzar en la organización, gestionar las contrataciones, diseñar el sorteo, entre otros preparativos.
Mirando al futuro: ¿qué retos e ilusiones tenéis puestas en las próximas ediciones?
Creo que el mayor reto es conseguir seguir creciendo sin perder la esencia del evento, y poder seguir financiándolo. A día de hoy —y cada año esta situación empeora—, los costes de organizar un evento de estas características se multiplican. Cada año todo se encarece un poco más. Si comparamos lo que se pagaba en las primeras ediciones con lo que se paga ahora por muchos de los servicios contratados, algunas partidas han llegado a duplicar su coste. Esto complica mucho la planificación a largo plazo, por ejemplo, de cara a los próximos diez años. Por lo tanto, poder financiar el evento con el nivel de exigencia y excelencia que requiere en el futuro es un gran desafío.
En segundo lugar, como decía, hacerlo crecer también es otro reto importante. El listón está muy alto desde hace años. Mantener y ampliar la programación variada cada edición es cada vez más complicado, pues el espacio y el tiempo en los que se desarrolla el Ribadeo Indiano son limitados, al igual que los recursos, por lo que crecer resulta cada vez más difícil.
Para mí, la ilusión es que el evento siga, como hasta ahora, sin perder nunca su esencia, que continúe implicando a todos y todas los ribadenses, que siga siendo un gran escaparate para Ribadeo, y, sobre todo, que dure.
Como ribadense, ¿qué es lo que más te gusta y tu momento favorito del Ribadeo Indiano?
Quizás yo no sea quien mejor pueda dar testimonio, porque, al igual que los técnicos del Concello y las personas implicadas en la organización, estamos de un lado para otro durante esos días. Pero si tuviera que elegir un momento, personalmente lo que más me gusta del Ribadeo Indiano es la tarde del sábado, ese rato, más o menos largo, en el que puedo dejar de estar pendiente del evento desde el punto de vista organizativo y pasar unas horas con mi grupo de amigos, tomando algo y disfrutando.
Visto desde fuera de la organización, me quedaría con tres momentos: el desembarco del viernes y los mojitos posteriores por la zona vieja; la gymkhana del sábado, que me parece una actividad muy bien pensada para pasar la tarde con amigos; y el concierto y sorteo del domingo.
Desde el punto de vista de la organización, me quedo con la semana previa al Ribadeo Indiano, en la que trabajamos muchas horas, pero reconozco que es un trabajo muy gratificante. Compartir risas con el equipo que decora las calles y que está, desde el lunes, “tirado” por Ribadeo adelante, así como tomarte una caipiriña con los compañeros entre actividad y actividad, son momentos muy agradables.