Profundo conocedor de la emigración y A Mariña, Martín Fernández Vizoso será el encargado de pronunciar el pregón del Ribadeo Indiano 2025. Está familiarizado con una iniciativa en la que siempre ha tomado parte y de la que fue pieza clave en algunas ediciones, como cuando, en 2017, actuó como intermediario para que Ramón Puerta, embajador de Argentina y expresidente interino del país, participase en la inauguración de la calle Buenos Aires.
¿Qué supone para usted pronunciar el pregón del Ribadeo Indiano?
Es un honor y un reconocimiento al trabajo que he realizado para recuperar la vida de 400 personajes de A Mariña. También es una responsabilidad, porque otros años me precedieron Pilar Cagiao, Santiago Jaureguizar, Rosario Álvarez… Se trata de gente muy conocedora de la emigración y yo continúo en esa línea.
¿Nos puede avanzar algo de lo que hablará en el pregón?
Hablaré sobre el legado de los filántropos de Ribadeo; los que se marcharon y, cuando hicieron fortuna, miraron atrás con un compromiso solidario hacia la gente. En Ribadeo, los Martínez Pasarón o Baamonde Aguiar crearon ocho escuelas. Esa gente no donó sus recursos por apariencia o generosidad, sino porque conocían el dolor y las carencias de la gente. Lo suyo fue un acto de amor y compromiso. No hay ningún pueblo en Galicia que cuente con el nivel de filántropos que posee Ribadeo. Ellos le dieron un nuevo renacimiento a la villa, que ya había tenido una gran importancia en la Edad Media. Pero en el siglo XIX llegaron la crisis agraria y la decrepitud. Más tarde, el tren minero y las remesas de emigrantes propiciaron un cambio absoluto en la fisionomía urbana, y los filántropos fueron decisivos. Le dieron a Ribadeo un impulso extraordinario que lo ha llevado a la edad de oro actual. El ADN de Ribadeo son los emigrantes.
¿Qué opina de la emigración gallega?
La emigración gallega está muy bien estudiada como fenómeno histórico en Cuba o Argentina. Pero yo me dedico a las historias de personas que decidieron emprender una aventura para mejorar su vida. Unos lo hicieron por pobreza, otros porque tenían problemas con la justicia… Por lo tanto, lo que cuento es la historia personal, la vida humana de los emigrantes como en los casos de los Barcia Trelles, que fueron decisivos en el desarrollo de Argentina. Esto no se ha estudiado tanto. Para llevarlo a cabo, hay que realizar un trabajo de hormiga y acumular mucha documentación.
Hablaba antes del ADN de los emigrantes...
La emigración empezó alrededor del año 1500. El documento más antiguo que prueba la emigración se encuentra en el Santuario de Nosa Señora das Virtudes, en Arante. Las paredes están pintadas por orden de Domingo de Carranza, que le pidió amparo a la virgen antes de embarcarse y le dijo que, si regresaba vivo, realizaría una donación. Los muros están pintados con la historia de este señor y se han convertido en el documento que demuestra que la relación con América era fluida desde 1500. Otro ejemplo es el Pazo de Guimarán, en el que se venera a la Virgen de Chinquinquirá, patrona de Colombia. Además, la historia va más allá, Marta Fernández Miranda, la esposa de Batista, era hija predilecta de Ribadeo; también hay figuras como Carlos Luis Rodríguez o el general Villamil. En definitiva, la influencia de Ribadeo en Cuba es absoluta.
¿Cómo fue el proceso de publicar los libros sobre la emigración?
Me dediqué a la enseñanza durante diez años y, después, me incorporé a La Voz de Galicia hasta que, en el 2000, empecé a trabajar en la Diputación de Pontevedra. He viajado unas quince o veinte veces a América, lo que me proporcionó también una amplia red de contactos. Cuando vivía en Santiago, leí la prensa de la emigración y fui obteniendo datos de Lugo y A Mariña. Fui creando un volumen de información muy grande y, más tarde, se publicaron tres libros sobre la emigración en A Mariña y otro sobre los centros de emigración de Pontevedra en Buenos Aires. En agosto, se empezarán a presentar dos nuevos volúmenes de «Memoria de Mariñáns». Y, además, desde 2015, realicé una serie en La Voz de Galicia que se publicaba los domingos.
Con tantas historias que ha estudiado, ¿no se ha planteado hacer una incursión en la ficción?
Yo soy periodista y profesor. El periodismo y la literatura tienen una diferencia en lo que se refiere a la fidelidad a los datos. No tengo interés en las novelas, porque considero que contienen mucho de relleno y artificio. Yo me dedico a los datos, a historias concretas y documentadas.