La vecina, de 74 años, dirige el colectivo desde hace más de una década y constata los cambios en el ocio de las mujeres. “Ahora si al marido no le apetece ir de viaje, la mujer va igual con las amigas”
El Consejo de la Mujer del Ayuntamiento de El Franco elegía, este miércoles, un nuevo nombre para homenajear en el próximo Encuentro de Mujeres del concejo. Será ya el undécimo, se celebrará el 20 de marzo y, como siempre, será una oportunidad para reivindicar el legado de las vecinas en el desarrollo de los pueblos y concejos asturianos.
En este caso, Cristina Pérez Castaño es la elegida, por mayoría, para encarnar el homenaje a las mujeres franquinas. A sus 74 años, dirige desde hace catorce la Asociación de Pensionistas de El Franco y también es vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Mayores del Principado de Asturias (FAMPA). “Lo recibo emocionada, porque no es algo que veas venir. Hay mucha gente que lo merece, muchas mujeres”, expresa Cristina, madre de cuatro y abuela de una nieta “estudiando en Salamanca”.
Toda su vida laboral la desarrolló en Gijón, en trabajos de contabilidad y oficina. Pensó que, al jubilarse, se olvidaría de los papeles pero, con la asociación, “casi hago más ahora”, confiesa Cristina. Aunque no es originaria de El Franco, tiene en el concejo su casa desde hace ya muchos años y se implica en todas las iniciativas que haga falta para dinamizar la vida de los más mayores.
“La verdad es que soy muy activa. Pero recibo este homenaje con el cargo que represento, por la asociación y nombre de las personas mayores”, reitera Cristina. Quienes la conocen destacan su paciencia, su tono conciliador y su capacidad mediadora, porque sí “es bastante complicado” gestionar un colectivo como el de los pensionistas de El Franco, con casi 400 socios y socias.
En todos estos años, son incontables las actividades que el colectivo ha disfrutado y trabajado. Entre ellos, muchos viajes cortos o más largos, varios al año. “La verdad es que hacemos muchas cosas y todo es mérito de un grupo de personas, las que formamos la directiva y todos los demás que asisten y apoyan”, señala Cristina, que también se dice “bastante cuadriculada”.
Juntarse, hablar… son algunas de las motivaciones de las personas mayores para reunirse. Así lo percibe ella, que sigue de cerca las actividades que se organizan tanto en la asociación como en la comarca a través de los programas para prevenir la Soledad No Deseada.
“Ahora ves que si al marido no le apetece ir a los viajes o las comidas, va la mujer con las amigas. Antes no pasaba. Ninguna actividad está vedada para mujeres u hombres pero sí, las mujeres somos más activas”, asegura Cristina.