Estudiante del IES Marqués de Casariego, juega al fútbol en La Caridad, toca la guitarra y sopesa, actualmente, estudiar Derecho como su hermana
«Hice Ciencias de la Salud para no descartar nada y tener el abanico completo de posibilidades», explica, calmado, Ángel González Iglesias. Franquino de dieciocho años, siguió al pie de la letra el viejo truco de «hincar los codos» (en su caso, por las noches) y, así, consiguió una de las mejores notas de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) del Occidente asturiano. Aunque todavía no ha decidido qué Grado iniciará, ya busca piso en Oviedo junto a otro compañero. «Eso casi es lo más difícil».
Amante del deporte, del baloncesto y el fútbol, atiende a AQUI DIARIO antes de salir a un torneo en la localidad tapiega de Mántaras. También en Tapia de Casariego es donde fue al instituto y se preparó para afrontar su futuro, puede que ligado al Derecho. Entre Criminología y Derecho o Derecho y Administración de Empresas baraja diferentes opciones. «Mi hermana también estudió Derecho y ahora está preparándose para opositar a jueza», cuenta González.
Vecino de La Caridad, juega en el club de fútbol de la localidad y estudió también durante cuatro años guitarra. Su madre es trabajadora de un supermercado en la capital franquina y su padre opera con maquinaria y camiones. «Si claro, están muy orgullosos», reconoce el joven, que llegó al 9,8 en la PAU. Sin «planning» concreto, preparó la prueba con disciplina. «Llegaba a casa, descansaba algo y me ponía con ello hacia la noche. La verdad, era lo que me esperaba», señala.
Un primer examen de lengua, «que pensé que me saliera peor de lo que me salió» siguió al de Matemáticas, Filosofía e Inglés. «Me parecieron fáciles», cuenta el estudiante, que también hizo la prueba específica con un examen de sobresaliente en Biología. Ayudó, reconoce, «los muchos exámenes que hicimos durante el curso en el instituto».