Más de una veintena de elaboraciones se presentaron al certamen municipal y algunas de las mas originales incluían hasta fabada
El concurso de tortillas es un formato exitoso para pasar un buen rato en comunidad y, en Santa Eulalia de Oscos, la segunda edición del certamen local llegó, este jueves, cargada de participantes e innovación. Hasta de espaguetis y de fabada había tortillas de patata, aunque no faltaron tampoco elaboraciones más clásicas como la de patatas, huevo y cebolla que, de hecho, se llevó el primer premio.
Caramelizar la cebolla es uno de los trucos de Jorge Ruiz, el flamante ganador del segundo concurso de tortillas de Santalla. A sus diez años, la cocina es una de sus pasiones y lo demostró en el concurso, que terminó con degustación en la plaza del pueblo. El pasado año, fue el participante más joven del certamen santallés y se quedó ya a un paso del podio.
Su hermano gemelo, Ramón Ruiz, decidió innovar algo más y presentó una divertida tortilla de espaguetis, que cautivó a los paladares infantiles. En total, se presentaron 23 tortillas, también con calabacín, pimiento, chorizo, pimentón, queso de cabra y puerro, bacon y queso, espinacas y, por supuesto, otro grande de la cocina asturiana: el queso cabrales.
Más o menos cuajada, con sabor más o menos intenso… en Santalla había elaboraciones para todos los gustos. Aunque la última palabra la tenía el jurado, conformado por diez vecinos del concejo. Entre otros, el párroco y representantes de varias asociaciones como la de Jubilados, la de Jóvenes y la de Mujeres.
Con gran expectación, el jurado probó las tortillas, valorándolas por sabor y presentación. Mientras tanto, el vecindario esperaba el turno de la degustación popular, en la que colaboró, aportando la bebida, la Asociación Cultural de Santalla.
«Estamos muy agradecidos, los vecinos responden a cualquier evento que se organice y entre todos se hace pueblo», destaca Lorena Fernández, segunda teniente de alcalde de Santalla.
Tanto ella como el regidor, Francisco López, presentaron también tortilla. «Ante todo, sin cebolla», subrayaba él, poco amante de la hortaliza. Su labor fue también la de entregar los obsequios a los ganadores: una sartén, un tupper y una tapa para dar la vuelta y un set de espumaderas y otros utensilios de cocina.
Tanto el segundo como el tercer premio fueron a parar a la misma casa. Al pueblo de Quintela y a la pareja formada por Cristina y Moncho. Él, con su propuesta «Bosque y huerta», se llevó el bronce, y ella, con su «Campesina extremeña», la plata (por segundo año consecutivo).