La periodista y escritora presentó 'Más Asturadictos' en Santalla, donde destacó el trabajo de muchos de sus vecinos
Escayolada de una pierna y en uno de los salones del Restaurante Casa Pedro, Ana Paz Paredes entrevistó a Fritz Bramsteidl, hace ya muchos años. El austriaco es uno de los Ferreiros de Mazonovo, en Santa Eulalia de Oscos, y uno de los nombres que Paredes incluye en su lista de personas admiradas de la comarca. Que no son pocas.
La periodista y escritora visitaba, este jueves, la Casa de Cultura de Santalla, para presentar su último libro 'Más Asturadictos'. 223 páginas de puro amor por la tierrina y recomendaciones para descubrir la mejor Asturias. Esa que levantan cada día quienes eligen quedarse en los pueblos. «Y que, muchas veces, no están tan valorados», destacó la escritora.
Como el primero, dedica su segundo libro «a la gente que hace cosas en Asturias y que ama lo que hace». Gente como ella, “caleyóloga” profesional con un sinfín de anécdotas en la mochila y varios discos duros llenos de fotografías que toma en los rincones más especiales de Asturias. De Pimiango a Rioseco, pasando por Tineo, Lastres y Piloña, hasta Cabrales, Coaña o Boal. Y, por supuesto, los Oscos.
Con referencias al monasterio de Villanueva de Oscos y el Castro de San Isidro en San Martín como protagonista del capítulo dedicado a la comarca, en ‘Más Asturadictos’ también tiene presencia Santalla. Concretamente, en el apartado gastronómico. Casa Pedro y Casa Pérez siguen colándose en las recomendaciones de la autora, que quiso tener un especial recuerdo para el histórico gerente del bar tienda santallés: Pepe de Pérez.
«Nunca le dije que era periodista pero me pilló porque hacía muchas preguntas. Era un lujo toda la información que transmitía... Me alegro de que tenga su homenaje. Pepe ha contribuido a contar la historia de los Oscos desde el punto de vista de quienes lo habitan», apuntó Paredes.
En el territorio ferreiro por antonomasía, la periodista reivindicó el valor de la artesanía, con nombres y apellidos. Olga Busom e Iker Nogales de ‘Artesanamente’, Jorge Román Toquero y Keiko Shimizu, Irene Villar, Fritz y otros tantos. «Esta es la primera guía que pone en valor a la gente que, en el medio rural, está haciendo cosas muy interesantes y muy buenas. Y que los pone en contacto porque, al final, se incluye una lista con teléfonos de los artesanos», explicó la periodista.
En la presentación de su nuevo libro, de Delallama Editorial, la acompañó el alcalde santallés Francisco López y un buen puñado de vecinos que se llevaron el ejemplar a casa. En él se encuentran historias sobre cinco museos etnográficos, entre ellos el de Grandas de Salime; ocho áreas recreativas (donde comer «de prau») como la de Salía en Coña o El Arenero en Tineo y, por supuesto, bares tienda únicos como Casa El Obispo, en el Valle de Paredes (Valdés).
En el epígrafe ‘Por los caminos del agua’, la escritora incluye también información sobre la laguna de Cueto de Arbás, en Cangas del Narcea, y la Cascada de Igualta, en Tineo. Y, entre los seis faros asturianos recopilados, por supuesto no podían faltar el de Luarca, el de Tapia de Casariego y el de Cudillero.
«Hay gente que está dando el callo en los pueblos y hay que contarlo y ponerles en valor», reivindicó Paredes, reconociendo también la importancia de hacer pueblo y de que «quien venga se integre en las dinámicas de la zona». Pidiendo un aplaudido respeto al medio natural y los habitantes del rural, defendió la cercanía en el ADN asturiano y a vecinos icónicos de la zona que hicieron buen alarde de él.
Gente como «José Luis y Carmen de la Marquesita» y Anita das Poceiras, «un poco de sabiduría, de optimismo y de resistencia» de cuya casa Paredes confesó marcharse siempre «con una docena de huevos».
Para conectar con personas como ella y disfrutar de la tierra asturiana «más allá de una fotografía» sirve ‘Más Asturadictos’. «Mi forma de escribir sobre Asturias es con destinos interesantes y pueblos con historia. No se puede viajar sin imaginación. Y nosotros, tenemos que ser un punto de comunicación y trasladar nuestra cultura», afirmó la periodista, con un gran hórreo de techumbre de centeno estampado en su camiseta, diseñada por Numenart. Singularidades que ya muchos no conocen y que ella rescata y custodia en sus páginas, donadas también a la biblioteca municipal de Santalla.