Vecinas de diferentes pueblos y edades protagonizan una singular xuntanza en el cabildo de la iglesia “para aprender unas de otras”
Una recordaba a la maestra que en la escuela le enseñó a ‘ganchillar’. Otra, a su madre, que hacía tapetes y puntillas de admiración. Algunas, miraban de reojo a la compañera para intentar seguir la coreografía de los dedos y la aguja, y no faltaba la que esperaba por la revisión (o el auxilio) de la ‘profe’, la que llegaba más tarde pero con el bizcocho bajo el brazo y hasta la que lloraba de la risa.
En el cabildro de la iglesia de Santalla hubo este miércoles muchas mujeres, de todas las edades y condiciones. Madres e hijas, primas, vecinas y amigas se encontraron a las puertas del templo para compartir una tarea “sencilla” y manual, que daba pie a las confidencias: tejer, hilar, crear eslabones que unir en una 'cadeneta'.
Instante de la merienda ganchillera de mulleres en Santalla, este miércoles. Foto: Á. Rodríguez
Ninguno quedó igual que otro, pero todos encajaban. Y así, ellas, ejemplos todas de mujeres rurales, encontraron su sitio en el cabildro, adornado para la ocasión con flores, cestos, lanas y cojines. Era la asociación Foro de Mujeres de Occidente (FMO) quien coordinaba los actos, con los que el Ayuntamiento de Santa Eulalia de Oscos celebraba el Día Internacional de las Mujeres Rurales.
«La convocatoria tuvo mucho éxito. Estamos encantados de ver este espacio lleno. Es maravilloso», señalaba el gobierno local. Admirado, igual que otros vecinos que pasaban cerca, del ritmo propio e interno de aquel grupo de mulleres. Sentirse comprendida y escuchada, pertenecer a un grupo, es fundamental para garantizar el bienestar emocional. Sube el autoestima, ayuda a combatir la soledad no deseada y refuerza el sentido de pertenencia.
Bárbara Megía, del FMO, durante la merienda ganchillera de mulleres. Foto: Á. Rodríguez
En el Estado español, actualmente, el 84% del territorio es “rural” y acoge al 16% de la población. Son datos oficiales que, en Asturias, llegan a un 90% de territorio rural. En ese contexto, las mujeres de los pueblos han sido, durante generaciones, guardianas del territorio y de la sabiduría popular. Han sostenido sus hogares y los servicios públicos y, asociadas, son responsables de una gran mayoría de las iniciativas sociales y culturales que dinamizan la zona rural.
En Santalla, existe el FMO, también la Asociación Cultural Santalla (formada fundamentalmente por mujeres) y un colectivo de vecinas; todo en un municipio de alrededor de 440 habitantes. Economistas, historiadoras, docentes, agricultoras, ganaderas, escritoras, empresarias de turismo rural, amas de casa, jubiladas, expanaderas, peluqueras, científicas, obreras… la ‘mezcolanza’ ayer en el cabildo era importante. Y el objetivo se dio por cumplido (con vecinas también de concejos vecinos como Illano o Villanueva de Oscos).
Instante de la merienda ganchillera de mulleres en Santalla, este miércoles. Foto: Á. Rodríguez
«La idea era juntarnos, como hacíamos antaño. Y demostrar que juntas somos más fuertes, que hacemos cosas divertidas… Esta jornada sobre todo ha sido de conversar, de reírnos y aprender unas de otras. Y además aquí en el cabildo, un espacio que algunas vecinas reclamaron volver a utilizar» apuntó Ana Rubio, presidenta del FMO desde la ‘merienda ganchillera’.
Dos horas de tejedera y confidencias dieron paso al café y al camino hasta la Casa de Cultura donde se proyectó el documental ‘Nía’, de Barenta Reports y Mialma Producióis. Con música de Vero Rubio y dirección de Lola Cancio, la cinta tenía pendiente llegar a Santalla, donde se rodaron algunas de las escenas.
Instante de la merienda ganchillera de mulleres en Santalla, este miércoles. Foto: Á. Rodríguez
Dolores Martínez, presta su testimonio a las puertas de su casa en el barrio santallés de ’El Vale’, junto a su amiga Amparo Iglesias. Ambas son mulleres de los Oscos, «de la montaña», con diferencia generacional pero vidas similares, compañeras de teatro y entusiastas
Junto a Cancio protagonizaron una pequeña mesa redonda al término de la proyección. Aplaudidas por sus vecinas de las que consiguieron sacar alguna lágrima, ambas intercambiaron halagos sinceros, dando ejemplo de sororidad. «Un broche maravilloso a la jornada», señalaban otras en el público, al que también se unieron vecinos.
Instante de la presentación del documental Nía. Foto: Á. Rodríguez
Este sábado 18 está prevista la guinda de los actos de conmemoración de las mujeres rurales en Santalla: la entrega del II Premio Servanda a Nieves Iglesias. Una vecina del pueblo de Millarado, retirada de la ganadería, y elegida por votación popular, «por ser una muller alegre, mui traballadora y xenerosa».