El templo de los roxóis cumple tres décadas: esta es la historia del querido negocio santallés «Casa Pedro»

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photo_camera Mari Mar Fernández, Marcos y Rosa Martínez Fernández y Pedro Martínez, durante la celebración del 30 aniversario de «Casa Pedro», este lunes. Foto: E. M.

Mari Mar Fernández y Pedro Martínez celebraron junto a su familia y vecinos el «cumpleaños» del negocio, que levantó la persiana en junio de 1995

Lo que hoy es un hotel con ocho habitaciones (y todo el encanto posible) y un restaurante con dos comedores era, a principio de la década de los noventa, un prao. Desde cero, en el sentido más literal de la expresión, María del Mar Fernández y Pedro Martínez levantaron —«con un dumper prestado» admiran sus vecinos— una gran casa de piedra en el corazón de Santa Eulalia de Oscos. Ese fue su hogar, puntualmente el de centenares de huéspedes y, treinta años después, el de miles de comensales y vecinos que, este lunes, celebraron junto al matrimonio las tres décadas de «Casa Pedro». 

Un templo de la buena mesa, donde aún se pueden disfrutar algunos de los platos más singulares de la gastronomía asturiana como los «roxóis» (conocido como el caviar de los Oscos) y otras elaboraciones de la matanza, además de diferentes cachopos, caldos y postres de toda la vida, con el sello distintivo de Mari Mar. Ella es la chef, la guisandera, la cocinera y la jefa. Y, como destacan sus hijos, Rosa y Marcos Martínez Fernández, «la del genio» en el tándem con su marido. 

Ambos tenían ya otro bar antes de abrir, el 2 de junio de 1995, el Hotel Rural Casa Pedro. Y ese bagaje, su esfuerzo y sacrificio fue determinante para que, exactamente treinta años después, pudieran soplar las velas desde su mítico restaurante. 

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Pedro Martínez en el bar que regentó antes de abrir «Casa Pedro», en Santa Eulalia de Oscos

A su alrededor, varias generaciones de vecinos cantaron el cumpleaños feliz y compartieron sus propias anécdotas sobre aquel verano de 1995. Alguno que en la inauguración echó una mano tras la barra, repitió, de hecho, este lunes. «Trabajaron mucho para levantar esto. Eso es innegable», cuentan en Santalla, donde tanto penas como alegrías se viven con espíritu comunitario. 

Con barra libre y espicha servida por los más jóvenes de la casa, Rosa y Marcos, Rosaldrín y otros trabajadores y colaboradores del pueblo, Pedro y Mari disfrutaron, como en pocas ocasiones, al otro lado de la barra. «Se hace raro no verlos de uniforme, trabajando», señalaban otros. Y es que casi sin descanso, el matrimonio se afana para ofrecer un servicio personalizado y acogedor, «que haga al cliente sentirse como en casa». 

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Mari Mar Fernández y Pedro Martínez, propietarios de «Casa Pedro», durante la celebración del aniversario del negocio, este lunes. 

Su trayectoria les valió un Diploma de Honor concedido por la organización empresarial de Hostelería y Turismo de Asturias «Otea», en noviembre de 2023. Y, un Plato de Oro, por la calidad de su cocina, otorgado por la Real Cofradía Platos de Oro-Radio Turismo, en 2018. 

Criados en el bar (trastadas incluidas de Marcos, como inundar el almacén con una manguera), los «nenos» de Casa Pedro no ocultan la admiración hacia sus padres. De ellos lo han aprendido todo, incluido el dominio de la bandeja y el trato atento al cliente que, en muchos casos, les ha visto crecer. Rosa, maestra de profesión, ayudó y ayuda siempre que se necesita y Marcos, el benjamín, ya está al cargo de algunas de las muchas labores con las que hay que lidiar en un negocio hostelero de solera como «Casa Pedro». 

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Marcos Martínez Fernández, segunda generación de «Casa Pedro» muestra algunas de las fotografías antiguas en el negocio. Foto: Á. Rodríguez 

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