La vecina más longeva de los Oscos se llama Irene, le gusta la música y jugar a las cartas y así celebró su 102 cumpleaños

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photo_camera Irene disfrutando de su cumpleaños en la residencia de Santa Eulalia de Oscos. Foto: Ángela Rodríguez
La mujer, que vive en la residencia de Santalla, recibió emocionada una sorpresa de sus compañeros, a la que se sumó el alcalde
Como en casa, por lo pequeñin de la residencia (doce plazas) y por la calidez de sus compañeros, celebró su cumpleaños, este viernes, Irene Gónzález Álvarez, en Santalla. De horóscopo Leo, que resaltarían los devotos de la astrología, su fuerza y carácter afable le han acompañado durante toda su vida, hasta llegar a cumplir 102 años. Hoy es la vecina más longeva de los Oscos. Una tierra «muy guapa», asegura. Qué decir si no en presencia del alcalde. 
 
Natural de Xestoso, un pueblo de Villanueva de Oscos muy cercano a la frontera con Santa Eulalia, la centenaria vecina vive en la residencia de mayores de Santalla desde hace cinco años. «Muy contenta», especialmente por las visitas recibidas por su cumpleaños, saludó al regidor santallés, Francisco López, que apareció por la puerta con un ramo de flores, en torno a las 16:30 horas. 
 
«Compinchado» con la directora del centro, y acompañado por las concejalas Lorena Fernández y Marta Fernández, el alcalde destacó el ejemplo que Irene es para los demás. «Estamos muy contentos de tenerla entre nuestros vecinos porque, a pesar de no tener una vida siempre fácil, ha salido adelante y su fuerza es un gran ejemplo para todos», destacó López. 
 
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El alcalde junto a las concejalas y las trabajadoras de la residencia arropan a Irene en la celebración de su cumpleaños. Foto: Ángela Rodríguez 
 
Dos tartas de almendra hechas para la especial ocasión por la cocinera del centro sirvieron de merienda. Por supuesto, compartida. «Felicidades abuela», expresaban felices varios de sus compañeros, ante una cumpleañera que, desde su silla de ruedas, encabezaba la mesa. 
 
Al “cumple” asistieron también dos sobrinos de Irene y todas las trabajadoras del centro, que levantaron el vaso para el «chin chin» por ella. Una mujer que se dedicó siempre a la ganadería que había en su casa de Xestoso y, aunque era mucho trabajo, dice que le gustaba mucho. 
 
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El alcalde de Santalla muestra en videollamada al de Villanueva, que también quiso felicitar a Irene. Foto: Ángela Rodríguez 
 
Ataviada con una banda rosa que la nombra cumpleañera, espetó con gracia un «ya era hora» cuando apareció su sobrino, por el que se esperaba para soplar las velas. Bueno, no era de soplar. Eran tres bengalas tan grandes como el número y la amabilidad de Irene, que también sacó gracia para participar de una videollamada con el alcalde de Villanueva de Oscos, Abel Lastra, que no quiso dejar de felicitar a la más mayor de los Oscos. 
 
Ese título, confiesa, no se lo esperaba. Y, aunque dice no tener fórmula mágica de la longevidad, seguro que su carácter tiene que ver. Más de un siglo conlleva un camino largo y, en este caso, no exento de malos tragos. Sin embargo, Irene ha ido encontrando siempre momentos que celebrar, agradecida y sencilla, disfrutando ante todo de la compañía tranquila. «Le gusta mucho jugar a las cartas y la música», cuenta su ahora familia de la residencia, que comparte con ella tardes de canciones, en un banquín al sol del corazón de la villa santallesa.
 

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