El Principado da el visto bueno ambiental a la construcción de la fábrica en Carreño que complementará a la de Tapia y empleará a unas quince personas
La Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias ha dado el visto bueno ambiental al proyecto de la empresa tapiega ‘El Viejo Pescador’ para la construcción de una nueva planta de elaboración de conservas artesanales en Piedeloro, en el concejo de Carreño. Como explican los tapiegos, esta nueva fábrica “se plantea como complemento a la planta que actualmente tiene Conservas El Viejo Pescador S.L. en Tapia de Casariego para satisfacer la demanda de producto y las limitaciones de la planta actual que obligan a duplicar la capacidad productiva y acercarse a los centros de aprovisionamiento”.
Entre dichas limitaciones están la distancia a las principales lonjas de pescado, dificultades logísticas de transporte refrigerado y escasez de mano de obra cualificada. Y a ellas se hará frente con más personal, más innovación y toda la calidad posible. Según explican los promotores, en la nueva planta se elaborarán conservas y semiconservas artesanales de pescado y marisco, con el objetivo de “incrementar la capacidad productiva hasta un máximo de 240.000 kilogramos al año, mediante la modernización de procesos de cocción y procesado”.
La fábrica estará situada en el Polígono de Piedeloro e impulsará la innovación a través de una cetárea multifuncional para conservar marisco vivo y desarrollar ensayos de investigación aplicada sobre especies locales, y un huerto agroecológico de entre 1.000 y 1.250 metros cuadrados, “para proveer ingredientes naturales frescos (tomate, cebolla, pimiento, calabacín), integrando el concepto de producto de kilómetro cero en los líquidos de cobertura (aceites, escabeches, caldos)”.
Además, El Viejo Pescador quiere reducir el impacto ambiental, incluyendo infraestructuras para el autoconsumo solar ( 96 paneles), también un separador de grasas en aguas residuales, para la gestión selectiva y valorización de residuos, y el aprovechamiento de subproductos para elaborar ensaladas marinas o brochetas.
A nivel arquitectónico, la construcción planteada “se ajusta a los niveles de actividad esperados”. La superficie afectada será de 1.374 metros cuadrados de edificación y 2.114 metros cuadrados urbanizados. Medirá menos de cuatro metros de alto sobre el relieve natural, por lo que generará “un impacto visual moderado”.
En este sentido, el Informe de Impacto Ambiental formulado por el Principado señala que “no es necesario el sometimiento del proyecto al procedimiento de la evaluación de impacto ambiental ordinaria, al considerar que el desarrollo de la alternativa asumida como ambientalmente viable (en los términos planteados en la misma, y vistas las aportaciones recibidas durante la fase de consultas), no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente”.
El crecimiento de las instalaciones de El Viejo Pescador busca también “consolidar el posicionamiento comercial de la marca como referente en conservas artesanales premium en el norte de España, con especial foco en especies de alto valor añadido como el pulpo del Cantábrico”.
Según los datos que manejan los promotores, la planta podría tener las siguientes producciones estimadas: Materias primas principales: pulpo (80.000 kilos al año), merluza y rape (25.000 kilos al año), chipirón y calamar de potera (15.000 kilos al año), marisco vivo (10.000 kilos al año). Entre las materias primas vegetales, se prevé que salgan del huerto propio 2.000 kilos al año de tomate, cebolla, calabacín, pimiento.
Los productos finales serán: pulpo cocido en su jugo, pulpo procesado en bandeja skin-pack, conservas de merluza y rape, chipirón, calamar y marisco, ensaladas y brochetas con vegetales complementarios. Y, en cuanto al régimen de funcionamiento se plantea que la planta tenga actividad 250 días al año, en 1 o 2 turnos diarios de 8 horas y una plantilla base de 15 trabajadores, ampliable a 25 en picos de demanda.