La compañía australiana Black Dragon Gold, promotora del proyecto minero de oro de Salave en Tapia de Casariego, ha anunciado la retirada de su solicitud para que la explotación fuese declarada Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER), una herramienta creada por el Principado en 2024 para acelerar la tramitación de proyectos considerados relevantes para el desarrollo económico.
La empresa, que cotiza en la Bolsa australiana (ASX:BDG), comunicó la decisión este lunes a sus accionistas. Según la firma, la retirada no supone renunciar al procedimiento, sino “preservar el derecho” a presentar una nueva solicitud “en un futuro próximo”, acompañada de documentación adicional que refuerce el valor estratégico e impacto económico del proyecto.
Black Dragon sostiene que la nueva propuesta incluirá mejoras en el diseño de la explotación, informes legales que avalan su viabilidad y datos que, según la compañía, permitirían “reforzar los criterios cuantitativos y cualitativos” requeridos para obtener la declaración de proyecto estratégico.
La compañía afirma disponer de sondeos de opinión locales que indicarían un apoyo del 63,5% de la población al proyecto, condicionado al cumplimiento de los compromisos ambientales y sociales. Entre las preocupaciones centrales de la ciudadanía, señalan, se encuentran el mantenimiento de población rural y la creación de empleo de calidad.
“Estamos totalmente comprometidos en que Salave sea un caso de estudio de minería sostenible que genere futuro en la comunidad”, declaró el presidente ejecutivo, Dominic Roberts, en el comunicado bursátil.
La empresa defiende que el diseño del proyecto no emplea procesos químicos para la recuperación del oro y que la extracción se realizaría mediante minería subterránea, lo que, asegura, reduciría el impacto visual y ambiental. La compañía también sostiene que la explotación no tendría afección sobre el litoral.
El proyecto Salave lleva más de dos décadas en tramitación y ha generado una intensa controversia social y política en el Occidente asturiano. Colectivos ecologistas y plataformas vecinales han cuestionado reiteradamente sus posibles impactos ambientales, mientras que la empresa insiste en que la oposición es principalmente “política” y no de carácter técnico.
Black Dragon anuncia además que incrementará su presencia en el territorio con una “actitud de escucha y diálogo activo” para abordar las inquietudes de los distintos actores locales.