«Carne migrante, por cuartos o enteros»: así es la obra del artista Juanma Tapia, para visibilizar el cruel destino del refugiado

Juanma Tapia
photo_camera Juanma Tapia, junto a su obra «CARNE MIGRANTE, por cuartos o enteros».

El vecino tapiego dona su trabajo a la ONG ACCEM, con más de diez kilogramos de pintura blanca y una oda a la esperanza 

Cuenta Juanma Tapia que, para él, «el arte es parte integrante de la cultura, una herramienta que ayuda a transformar la sociedad, un instrumento que ayuda a mejorar las condiciones de vida de las personas vulnerables y un sensibilizador que ayuda a entender que todas las personas deben tener las mismas oportunidades». Es desde ese enfoque desde el que crea «Carne migrante, por cuartos o enteros», la exposición que ha donado a la ONG ACCEM, para conmemorar el Día Mundial de las Personas Refugiadas. 

Recuerda Juanma Tapia que cuando de crío su madre le mandaba a comprar pollo, el pollero siempre le preguntaba lo mismo, «¿te lo pongo por cuartos o enteros?, y sin esperar su respuesta empezaba a cortar el pollo, lo empaquetaba y me lo daba». «Es una imagen que renace en mi interior cuando oigo hablar del reparto de menores no acompañados: Toma, “pa ti” este muslo, “pa ti” esta molleja y tú coje esta cresta. ¿Y usted quiere a estos “menas” por cuartos o enteros? Así es como percibo el reparto de las personas migrantes y refugiadas. Y sobre todo el reparto de niñas y niños desamparados: ¡por cuartos o enteros!», relata el artista. 

Residente en Tapia de Casariego, «no dudó en ningún momento que esta obra iba a estar dentro de una caja de cartón». Un material pobre, humilde y que el destino de la persona migrante o refugiada, «acabar en una caja». «Acabar en el mar, que no deja de ser una caja muy húmeda, acabar en un ataúd, que es una caja muy fría, o acabar en un gueto, que es una caja con fronteras infranqueables», destaca Tapia. 

Durante más de un mes, «vertió botes y botes de pintura blanca en esa caja, vertía y secaba y así más de 10 kilos de pintura blanca, hasta conseguir la total evaporación del componente acuoso de la pintura, y el craquelado de la pintura que reproduciría el fondo marino en ausencia de agua». 

Luego, entraron en juego los zapatos. «Esa ausencia de agua nos descubriría miles y miles de zapatos depositados en el lecho marino y a él pegados, zapatos que son testigos mudos de lo que un día fue esperanza», cuenta el autor. Entre todos esos zapatos blancos quiso colocar un zapatito rojo de bailaora, de niña, reflejando cierto optimismo.

«Esta obra de tanta densidad, de tanto peso en tan poco espacio, necesitaba estar sujeta por un marco, por otra caja que la pudiera sujetar e incrementar su densidad y peso», razón por la que el artista utilizó un gran marco de hierro a modo de segunda caja, adquiriendo así su formato definitivo de 62 por 147 centímetros y por 10 centímetros de fondo. 

«Quiero agradecer a ACCEM que haya aceptado "CARNEMIGRANTE, por cuartos o enteros", una obra que ha nacido de mis entrañas y de las entrañas de todas las personas que arriesgan su vida por alcanzar una vida mejor», afirma el artista, que participó, en Gijón, del acto celebrado por ACCEM bajo el lema «Enfocando la protección Internacional a través de la sensibilización cultural». 


 

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