Durante este mes de junio, en la Casa de Cultura se puede ver la exposición, sobre el temido personaje y su vinculación con el Puente del Beso
Cuenta la narrativa medieval, que un pirata berberisco llamado Cambaral asolaba las costas de Avilés a Navia atemorizando a sus habitantes. «Entre su pericia como capitán y las características de sus embarcaciones, ciertamente, era difícil capturar siquiera alguno de los barcos que componían la flotilla» que encabezaba. Pero, guerreros al servicio del señor de la fortaleza de Luarca, también conocida como La Atalaya, lograron apresarlo, tras un «combate largo y cruento». Así lo cuentan en el servicio turístico del Ayuntamiento valdesano.
«Cambaral fue hecho prisionero, cargado de cadenas y conducido a la fortaleza de La Atalaya, en cuyas mazmorras lo encerraron sin curarle siquiera las heridas. Mientras el señor de Luarca y sus aliados festejaban el triunfo y preparaban los despachos para anunciarle al rey la buena nueva, la hija del señor, una bella doncella de espíritu generoso y gran corazón, pidió permiso para curar sus heridas y se dirigió a las mazmorras. Había poca luz allí, pero, parece, no les hizo ninguna falta, pues fue verse, siquiera entre las sombras, para que surgiera entre ellos el más puro amor».
Aquel romance, que da sentido al Puente del Beso de la villa luarquesa, se puede conocer, durante este mes, en la nueva exposición que acoge la Casa de Cultura valdesana: «Playluarca, la leyenda del pirata Cambaral». A través de las populares figuras y «clicks», los visitantes y vecinos pueden conocer la leyenda que narra como Cambaral y la hija del Señor, «se declararon su amor mutuo en aquella semioscuridad».
Recuperado de sus heridas, el pirata planificó la fuga de ambos. «Sin embargo, el señor de la fortaleza ya había sido avisado y, con un destacamento de tropas, esperaba a los amantes en el puerto». Fue allí, donde viendo imposible la huida, «Cambaral abrazó a la hija del señor de Luarca (...) y ambos se besaron como si ya nunca más se pudieran besar. Y así fuera que el señor de Luarca, loco de ira, incapaz de soportar aquel beso que para él era blasfemia, de un solo tajo, cortó ambas cabezas, las cuales fueron a escabullirse, en su beso final, a las frías aguas del puerto, justo donde años después se levantaría el llamado Puente del Beso».
La leyenda de Cambaral ha dejado una gran huella en la villa de Luarca. El barrio de pescadores lleva su nombre y se suele distinguir dentro de él el Cambaral Alto, que es donde habría estado la fortaleza (hoy, en su lugar, hay un monumento, llamado, precisamente, la Mesa de Cambaral), y Cambaral Bajo, que es donde está el muelle.
La muestra, a cuya inauguración acudieron representantes municipales y el director de la oficina de la Caja Rural de Asturias en Luarca, Belarmino Suárez, se puede visitar hasta el sábado próximo 28 de junio. El horario de la Sala de Exposiciones de la Casa de Cultura es de lunes a viernes, por las mañanas, de 9:00 a 13:45 horas; de martes a viernes, las tardes, de 15:00 a 20:45 horas. Y los sábados de 10:00 a 13:45 horas.