La cofradía de pescadores de la villa se suma a la iniciativa y acoge varios compañeros de Aguiño para devolver al mar piedras con semillas, que generarán hasta dos hectáreas de bosque
Si todo va bien, en el fondo marino de la costa luarquesa crecerán, estos meses de verano, entre una y dos hectáreas de bosque. Un hábitat que permite el desarrollo de numerosas especies, compuesto en gran parte por alga laminaria. Esta es «la comida favorita de los oricios», cuenta Xoan España (director general de la Asociación Amicos), y la clase de alga con la que se han repoblado, este viernes, tres puntos de la costa luarquesa.
El proyecto, que lleva por nombre «Cabalga» lo tiene todo. La laminaria «se cría» en el laboratorio del Centro de Atención Integral de la Asociación Amicos, en Boiro; involucra a las cofradías de pescadores y, como resultado, contribuye a la recuperación de los bosques de kelp, esenciales para el equilibrio ecológico de los ecosistemas marinos.
«Esta iniciativa es una muestra del compromiso de las cofradías de pescadores con el medio ambiente, sin olvidar, por supuesto, el componente social. La verdad es que es un auténtico placer cuando te encuentras personas concienciadas, como es el caso de Manuel», destaca España, sobre el Patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario, de Luarca.
La villa blanca fue elegida, en parte, por la disposición de Manuel Jesús Iglesias, para acoger una de estas repoblaciones de laminaria «pioneras en Europa», destaca España, que llegó a Luarca con su séquito de colaboradores y las piedras donde crecerán las algas. Manuel y Fidel, pescadores de la Cofradía de Aguiño fueron los encargados de entrar en el neopreno para colocarlas en el fondo marino.
Según explicaron a AQUI DIARIO, en el laboratorio del CAI de Boiro, «los gametofitos, la fase reproductiva del alga, se cultivan en tanques especiales hasta estar listos para volver al mar». Es preciso recoger en el mar las esporas de laminaria y cuidarlas hasta que se convierten en estos gametofitos. «Después de muchos cuidados y de un intenso monitoreo de su crecimiento, las algas se aferran a las piedras que las acompañan en su regreso al mar», cuentan las personas usuarias del CAI.
Algunos como Adriana Miguens y Miguel Cancelas también se desplazaron a Luarca. «No habíamos estado antes y la verdad es que es muy bonito», aseguraban, desde la explanada del puerto pesquero, al regreso del recorrido en lancha. Ese misma mañana de viernes, ambos habían limpiado también la Playa da Canteira, en la Illa da Arousa.
El Proyecto Cabalga, cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (Fempa). Está coordinado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y cuenta como socio con la Asociación Amicos.
«Las Cofradías cada vez están más del lado de la investigación y con entidades de la economía social. Y aquí, afortunadamente, encontramos una persona sensibilizada por este tema y con una apuesta decidida por la recuperación de la biodiversidad», destacó Fabian Ben, director de proyectos de la Federación nacional de Cofradías de Pescadores, también presente en Luarca.
En la cofradía de la villa blanca tienen claro que el cuidado del medio marino es algo intrínsecamente ligado al oficio marinero. Un deber y también una pasión, indispensable para garantizar la sostenibilidad del propio sector. «Los pescadores también nos preocupamos de estas cosas, por supuesto», defiende Iglesias.
En los «Ecosistemas Marinos Vulnerables (Emv)», los principales organismos son las Gorgonias que, junto con otros como la Posidonia oceánica y las Laminarias, sirven como lugar de refugio, alimentación y cría para una gran diversidad de especies, muchas de ellas de interés comercial. «La degradación causada por impactos antropogénicos compromete la viabilidad de estas poblaciones, lo que conlleva a una reducción del stock de las especies comerciales asociadas. Con el Proyecto Cabalga pretendemos contribuir a mitigar estos impactos sobre los fondos marinos mediante la restauración activa de organismos como las Gorgonias y al mantenimiento de sus servicios ecosistémicos a través de una pesca y un plan de uso de los EMV más sostenible», destaca el equipo tras el pionero proyecto.
En él, colaboran también entidades como ECOAFRIK, la plataforma de apoyo al estudio y conservación de la biodiversidad y los hábitats marinos vulnerables; BioCost Research Group, el Parque Nacional Marítimo Terrestre das Illas Atlánticas.