“Esta operación cambiará para siempre el esqueleto urbano de la villa”, asegura el alcalde, que agradece al grupo de inversores que gestionará el aparcamiento privado
Quien conoce la ruina de la antigua imprenta de Luarca sabe que es una zona tan histórica como vetusta. Imponente sobre una orilla del Río Negro, al pie del Barrio Las Arroxinas y a un margen de la carretera que lleva a Pola de Allande, la manzana que albergó la imprenta y la metalgráfica luarquesa es, desde hace tiempo, un problema.
Su estado ruinoso, sus diferentes propietarios y su parte protegida por Patrimonio hacían de la gran manzana un rompecabezas difícil de desbloquear y que el actual equipo de gobierno puso al inicio de su lista de prioridades. Al fin, “tras seis años de trabajo incansable y negaciones infinitas, hemos llegado al momento culminante” ―asegura el alcalde, Óscar Pérez― “y la intervención en la zona de la antigua imprenta de Luarca es inminente”.
La actuación, de hecho, comenzará la próxima semana “y supondrá la demolición de 16 ruinas, la adecuación de un espacio de aparcamiento para 200 vehículos en el casco urbano y la salvaguarda de los elementos con valor patrimonial”, señala Pérez.
El alcalde presume de que el Ayuntamiento “ha logrado la cuadratura del círculo: coordinar a propietarios, mostrar lo beneficioso de la idea a los inversores, el apoyo de Confederación Hidrográfica y de otras administraciones implicadas”. Y agradece al grupo de empresarios “la confianza en el municipio”. “La administración local ha sido determinante, pero el papel central lo ha jugado la iniciativa privada que es quien financia el proyecto y gestionará el espacio”, subraya, sobre una “operación cambiará para siempre el esqueleto urbano de la villa de Luarca”.
La Junta de Gobierno Local acordó, el pasado 31 de marzo, la declaración en ruina de toda la manzana de edificaciones, a excepción del antiguo matadero (edificio municipal que utilizan los servicios de limpieza) y el aserrado, en actual funcionamiento. «Esta es, sin duda, la operación más importante en la que este gobierno se vio inmerso en estos años, en lo que al tránsito de vehículos se refiere. Es la operación perfecta, porque se despeja un espacio que lleva décadas siendo insalubre y peligroso y, por otro lado, se genera actividad económica», declaraba el alcalde, el pasado mayo, a AQUí DIARIO.
Según técnicos independientes consultados, se estima una inversión global para transformar la manzana de alrededor de 1,5 millones de euros. En base a «los metros cuadrados de la demolición por precio y, luego, la adecuación de un aparcamiento en raso».