“La presión de profesionales de fuera está provocando que muchos mariscadores de la zona no puedan obtener licencia para trabajar en sus propios caladeros tradicionales”, lamentan los marineros
La Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario de Luarca quiere expresar públicamente su “profundo malestar, preocupación e indignación ante la resolución publicada por la Dirección General de Pesca sobre la pesquería del oricio”. Consideran que “impone un modelo de gestión injusto, alejado de la realidad del sector y que, además, pone en riesgo la seguridad de los profesionales”.
“Durante meses, las cofradías asturianas han participado en reuniones y han presentado alegaciones formales y propuestas técnicas sobre aspectos fundamentales como la elección de los días de pesca, los cupos de captura y los sistemas de control, con el objetivo de adaptar la actividad a las condiciones reales del mar y garantizar una explotación sostenible. Sin embargo, la resolución aprobada ha ignorado estas aportaciones y ha impuesto días de trabajo fijados con antelación, sin tener en cuenta la meteorología ni el estado del mar”, lamenta la cofradía luarquesa.
Según los profesionales, esta rigidez en las normas para la captura del oricio “obliga a los mariscadores a salir a faenar en jornadas que pueden resultar peligrosas, al no poder adaptar su actividad a las condiciones reales de seguridad, poniendo en riesgo su integridad física y sus embarcaciones”.
Según la Resolución de 21 de enero de 2026, de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria, por la que se aprueba el plan experimental de gestión del oricio, la campaña se extenderá del lunes 2 de febrero hasta el 19 de marzo. La actividad está limitada a diez días específicos, con mareas inferiores a 70 centímetros.
La Dirección General de Pesca permite la captura de oricios durante dos horas antes de la bajamar y una hora posterior a la bajamar. El cupo máximo se establece en 15 kilos por mariscador y día.
Sobre dichas normas, la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario tiene más de una crítica. Y es que, a los días concretos estipulados, “se suma una grave discriminación: los socios de nuestras cofradías deben cumplir requisitos estrictos que no se exigen en los mismos términos a mariscadores foráneos”.
“La presión de estos profesionales de fuera está provocando que muchos mariscadores de la zona no puedan obtener licencia para trabajar en sus propios caladeros tradicionales, viéndose forzados a desplazarse a zonas lejanas y desconocidas para ellos, lo que incrementa aún más los riesgos y la inseguridad en el trabajo”, aseguran los luarqueses.
Quieren dejar claro su “compromiso con una explotación sostenible del oricio”, pero también su “rechazo a un sistema que sacrifica la seguridad, la equidad y la viabilidad del sector”. “Por todo ello, exigimos a la Dirección General de Pesca una revisión inmediata de la resolución, la incorporación de las alegaciones presentadas por las cofradías y la apertura de un verdadero proceso de diálogo que permita establecer una normativa justa, flexible y segura para todos los profesionales”, subraya los marineros de la villa blanca.