El Doctor Lluis Montoliu, Premio Nacional de Biotecnología, ‘combate’ los mitos sobre los transgénicos en un coloquio sin precedentes
«Resulta increíble que haya gente que siga defendiendo que la tierra es plana» —reflexionaba el investigador Lluis Montoliu—, pero la hay. Y, de igual forma, es muy difícil de entender que en Europa se equiparen las plantas modificadas genéticamente a las plantas transgénicas. Pero sí, también ocurre. Con ejemplos diversos y claros que cualquiera pueda comprender, el Doctor Montoliu protagonizaba, este lunes, la primera ponencia de la Semana de la Ciencia de Luarca. Un ciclo único en Asturias que trae a la villa de Nobel eminencias científicas de todo el país. Como él.
Sin tapujos y sobre un tema «del que no se suele hablar», Montoliu defendió la edición genética como algo «que salva vidas» y explicó la diferencia con los transgénicos,
«Los legisladores en Bruselas se empeñan en que señalemos a los organismos editados genéticamente y eso no es posible», aseguró.
Montoliu durante su ponencia. Foto: Á. Rodríguez
En las diapositivas de Montoliu, numerosos casos concretos iban haciendo pensar al público (muy numeroso) sobre su propia opinión respecto a los transgénicos. Del tomate “zombie” inyectado con algo (e inyectado en la memoria colectiva) a los primeros ratones transgénicos en la portada de la revista Nature en 1982, pasando por el «arroz dorado», el experto mostró lo que la edición genética puede suponer en la vida de las personas. Y por supuesto, los beneficios que tienen en los mercados.
«Un salmón necesita 36 meses para llegar a su peso de mercado. Un salmón transgénico, con una segunda hormona de crecimiento llega al peso que tiene que llegar para su comercialización en la mitad de tiempo. Y tiene el mismo sabor, textura, las mismas propiedades», aseguró Montoliu.
Ambiente durante la ponencia de Montoliu. Foto: Á. Rodríguez
Estos salmones transgénicos tardaron 30 años en ser aprobados «y sólo en Estados Unidos y Canadá». Detrás de ese bloqueo «estaban las salmoneras de Alaska», añadió el experto. También tuvo palabras para el sistema de cultivo ecologista («que no puede alimentar a la población mundial», dijo) y pars la juventud.
La misma que participó, el martes, de un espacio de investigadoras e investigadores noveles, en presencia de alumnado del IES luarqués Carmen y Severo Ochoa, que se implica activamente en la Semana de la Ciencia.
A su coordinación está María Berdasco; luarquesa y Doctora en Biología que cogió, hace ya seis años, el testigo de Margarita Salas en lo que a la divulgación científica en el concejo se refiere. Actualmente, Berdasco lidera un equipo de investigación en el Instituto Josep Carrera de Cataluña y ha publicado el libro ‘Epigenética. Más allá del genoma’ (Guadalmazán, 2024).
Berdasco, junto al edil de Ciencia, Ismael González. Foto: Á. Rodríguez
El coloquio de la valdesana será este viernes, en el Instituto de Educación Secundaria Carmen y Severo Ochoa de Luarca, donde hablará sobre los límites éticos de las investigaciones científicas.