Más de 60 miembros de la familia Seijo Cotarelo se reunieron este fin de semana en Castropol en un emotivo encuentro familiar que llevaba gestándose desde Semana Santa. La cita reunió a descendientes llegados desde distintos puntos de España, incluyendo Canarias, y aunque algunos miembros residentes en Argentina no pudieron estar físicamente presentes, sí participaron a través de videollamada.
El encuentro sirvió para reconectar lazos familiares, especialmente entre las generaciones más jóvenes. “Queríamos que los chavales se conociesen entre ellos, que supiesen quiénes son su familia. Al final, los que tenemos 40 años nos conocemos todos, pero las nuevas generaciones apenas habían coincidido”, explicó José Antonio Seijo, uno de los promotores de la iniciativa.
La reunión estuvo marcada por la emoción del reencuentro, especialmente al recordar a los miembros de la primera generación de la familia, ya fallecidos. “Ahora quedamos los hijos y nietos, y es importante mantener vivo ese espíritu familiar. Aunque nos faltó bastante gente, la convocatoria estuvo muy bien”, añadió Seijo.
En la reunión participaron todas las generaciones, incluso los más pequeños, de tan solo cinco y seis años, que compartieron juntos un momento único entre familiares que, en muchos casos, no se conocían. Para toda la familia, este encuentro fue especialmente significativo, al recordarles sus raíces y la suerte de pertenecer a una familia tan extensa y unida.