Recuperar (y elevar) un producto casi olvidado: esta es la gesta de la Quesería Artesanal de Abredo y su delicioso requesón

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photo_camera La familia Rodríguez-Boto está detrás de la Quesería Artesanal Abredo, fundada en 1988 en la aldea de Abredo, en Coaña.
La empresa familiar produce también arroz con leche y quesos, en el pequeño pueblo coañés

Cuando un producto agroalimentario se asocia a un territorio, dice muchas cosas buenas de ambos. La miel de Boal, el Chosco de Tineo, el pulpo del Noroccidente asturiano, los Carajitos de Salas, las roscas de San Tirso de Abres o, por supuesto, el Requesón de Abredo, son emblemas de una región con mucho que ofrecer y mucho por saborear. 

En la pequeña aldea de Abredo, en el concejo de Coaña, se fundó en 1988 la Quesería Artesanal Abredo. Detrás hay una familia: los Rodríguez-Boto, que decidieron transformar la leche de su propia ganadería en quesos con alma. Lo hicieron respetando la tradición, con cariño, desde la sencillez de lo bien hecho; y aún hoy mantienen ese compromiso. El mismo que les ha hecho merecedores del primer Premio Aquí Diario en la categoría ‘Producto del Occidente asturiano’. 

El proyecto nació de la necesidad —como tantas queserías en Asturias— de aprovechar la leche local, pero pronto se convirtió en un emblema gastronómico de la zona. El método, aunque modernizado en las instalaciones, mantiene el espíritu artesanal: leche 100 % asturiana, trazabilidad, control cuidadoso de cada paso, y sobre todo, respeto por los sabores de siempre. 

Entre los productos de esta quesería familiar se incluye el queso y arroz con leche, si bien destaca especialmente el Requesón de Abredo, una apuesta muy cremosa y con mucho arraigo en la zona. 

Su elaboración no es un simple trámite: la leche de vacas criadas en ganaderías cercanas se cuaja durante 18 o 20 horas, y luego se desuera lentamente en sacos de tela durante 8 o 10 horas, como se hacía antaño, otorgando al requesón una textura fina, suave, untuosa, con carácter propio. 

Ese equilibrio entre tradición y mimo en el proceso da como resultado un producto fresco, ideal para consumir como postre batido con leche o incluso como ingrediente en recetas modernas: tostadas, canapés, pastas, pinchos… Un requesón versátil que consigue aunar memoria y creatividad gastronómica. 

Al sello de la Quesería artesanal Abredo acompaña también el de Alimentos del Paraíso Natural, una marca de garantía y calidad del Principado de Asturias para productos agroalimentarios. 

Con su trabajo, la Quesería Artesanal Abredo —y su requesón— recuerdan que hay una forma de hacer las cosas con cuidado, proximidad, y manteniendo tradición y la calidad. «Tendrían que estar recogiendo este premio mis padres, que siguen en activo y son los que levantaron esto. Recibirlo es un orgullo como asturiana y como segunda generación de la quesería. El requesón estaba prácticamente perdido y ellos tomaron la decisión de recuperarlo. Es un orgullo que se reconozca nuestro trabajo», confesaba Beatriz Rodríguez, hija de los fundadores y cara más visible de la empresa.

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