En un año de reconocimientos múltiples que coinciden con la celebración del centenario de la compañía, Astilleros Gondán ha reforzado sus mimbres; su concepción de la empresa familiar como (valga la redundancia) “una gran familia”, en la que incluyen a trabajadores y trabajadoras también de varias generaciones. El abuelo de Álvaro Platero Díaz, actual presidente de la compañía, levantó y soñó un astillero en su comarca natal.Y allí, al pie de la Ría del Eo (el rincón favorito de Platero), siguen las máquinas y quienes las operan levantando gigantes de acero y fibra, un siglo después.
Platero Díaz es presidente de Gondán y único accionista de la empresa. Su hijo, Álvaro Platero Alonso, es el vicepresidente. Cuarta y quinta generación de la familia “haciendo barcos”. Y la clave es que, entre los trabajadores y trabajadoras de la empresa, también hay tres y hasta cuatro generaciones. Así lo contaba el propio Platero Díaz en el podcast ‘Aquí y Ahora’ de AQUÍ DIARIO, resaltándolo también el director financiero de Gondán, Luis Cotarelo, este viernes en la recogida del Premio Aquí Diario, categoría ‘Trayectoria Empresarial’.
Con unos 170 millones de euros de facturación el pasado año y una plantilla de más de 700 personas, Astilleros Gondán es una empresa grande y líder en el sector naval. Sin embargo, ha sabido conservar la esencia familiar, con un buen número de trabajadores que se definen orgullosos de pertenecer a la compañía. En Castropol y especialmente en Figueras, el Astillero es algo de lo que presumir. En él trabajan personas de toda la comarca y, “según algunos estudios elaborados en el marco de Oscos-Eo, se dice que Gondán supone entre el 15 y el 20% del PIB de la zona, directamente”, recordaba Platero Díaz en el podcast.
Hasta la fecha, Astilleros Gondán ha entregado más de 500 buques. Más del 90 % de su producción está destinada a la exportación y está presente en más de 30 países, manteniendo contratos activos en mercados estratégicos como Noruega, Reino Unido, Portugal o Indonesia. El pasado mes de octubre, el Club de Exportadores le otorgó uno de sus Premios a la internacionalización, concretamente en la categoría ‘Gran empresa con destacable proyección internacional”.
El orgullo en Gondán va siempre de la mano de la responsabilidad. El director general del Astillero confiesa que le motiva mucho que sus hijos sigan la estela del barco mejor construido hasta el momento, el de la familia; y no oculta los baches que, en cien años, también ha contado.
En su conversación cercana en el sillón amarillo de Aquí Diario confesaba los cambios a los que se enfrentó a su llegada al astillero. “Justo cuando acabé la carrera se hicieron un montón de inversiones por parte del Ministerio en informática y sistemas de producción, por ejemplo, y yo aproveché todas esas subvenciones y ayudas y esos cambios cuando empecé. Surfeé la ola en un momento adecuado. Pero, a partir de ahí, también hubo problemas importantes de crisis económicas, falta de carga de trabajo…”, recuerda Platero Díaz.
“Tuve que hacer una estructuración muy importante de la gente que había en el astillero. Hubo momentos complicados”, señala, pero el ajuste se hizo “sin un problema laboral, todo con acuerdos con el comité”. “Vivir en una zona rural tiene ventajas e inconvenientes. Las relaciones con el comité de empresa siempre han sido buenas. Discutimos y cada uno pelea por sus intereses, pero siempre llegamos a acuerdos sensatos”, apuntaba Platero Díaz.
A su llegada al astillero, con sede en Figueras, “había un solo ordenador que llevaba el almacén y las nóminas”. Ahora eso parece cosa de otro siglo. La modernidad y la sostenibilidad son sellos unidos al nombre de Gondán. Una marca que “sigue navegando” literalmente, por medio mundo.