«La sal y los antiinflamatorios son enemigos públicos de la función renal», explica el experto J. Emilio Sánchez, en una concurrida charla en la que solventó todas las dudas
Sin corazón no podemos vivir y tampoco sin cerebro. Pero, sin riñones, aparentemente, sí. «No es lo mejor, lógicamente, pero es cierto que hay tratamientos que pueden sustituir la función renal», contó, con extraordinaria cercanía, J. Emilio Sánchez Álvarez, jefe de Nefrología del Hospital Universitario de Asturias (HUCA) y presidente de la Sociedad Española de Nefrología.
Pensar en enfermar del riñón y en el viacrucis de la diálisis de por vida es, para muchos, algo ajeno. Sin embargo, «la enfermedad renal crónica (ERC) está ya declarada como una pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque afecta al 15% de la población», aseveró Sánchez, este viernes, desde la Casa de Cultura de Santa Eulalia de Oscos. Llena de público.
Los datos son claros. Uno de cada siete ciudadanos ya tiene enfermedad renal crónica. «Y, lo peor es que el 80% no lo saben y la mayoría de sus médicos, tampoco. Con lo cual no vamos a hacer nada para mejorar la situación», destacó el especialista, que celebró que, por primera vez, el Ministerio «establezca como una línea estratégica la detección y el manejo de la ERC».
En España «queremos cambiar la historia de la ERC» y, especialmente, Asturias va a por el objetivo. «Hemos convencido al Ministerio para que todo ciudadano español de mas de 50 años reciba una carta para animarles a hacer el diagnóstico de Enfermedad Renal Crónica. Porque es algo que va a seguir aumentando. Cada vez comemos peor y el 30% de la población en España sigue fumando», resumió Sánchez, que también calificó como factores de riesgo la tensión alta y el consumo excesivo de sal. «Ese es el enemigo público».
Detectar la insuficiencia renal o, dicho de otra forma, saber cómo está nuestra salud renal, es posible gracias a dos sencillas pruebas. «Cuesta noventa céntimos», subrayó el nefrólogo; pero nunca hasta ahora se habían promovido así. Basta con una muestra de sangre, en la que, a partir de la creatinina, se saca (con una fórmula) el «filtrado glomerular». «Es sencillo. Si obtenemos, por ejemplo, el número 60, significa que mis riñones funcionan al 60%», aclaró el experto.
Para saber qué pasa después, es decir, «cómo estará uno dentro de diez años», es la orina quien tiene la respuesta. En ella se analiza la cantidad de alúmina que contiene y, en función de dicho valor, se puede analizar el daño estructural. «Cuanta más haya, mayor riesgo de llegar a diálisis», tradujo Sánchez.
Con un auditorio atento y que participó destacablemente del coloquio, el nefrólogo despejó todas las dudas. «Hay que beber cuándo se tenga sed (prestando especial atención a los mayores y los bebés) y controlar la tensión arterial, la glucosa y el peso». Además de la sal (que, en total, no debería pasar de seis gramos al día), el riñón tiene otro enemigo: los antiinflamatorios (Ibuprofeno, Naproxeno, etc..) de los que, en muchas ocasiones, la población general abusa.
Cómo se producen los dolorosos cólicos nefríticos y la pielonefritis son otras de las cuestiones que Sánchez explicó. Por lo demás, quitando esos dos casos, «los riñones no duelen». Y he ahí el problema. La enfermedad renal crónica es silenciosa y muchas veces cuando se conoce ya queda poco margen de maniobra.
El trasplante renal es, entonces, la mejor opción (y la más generosa) pero, también queda la diálisis. «Hacerla en casa, la diálisis peritoneal se está poniendo de moda y es una opción estupenda. También, para los más jóvenes está la hemodiálisis en el domicilio y, además, siempre queda la opción de hacerla en el hospital», detalló el experto.
Antes de llegar a ese punto, es mucho lo que se puede hacer por cuidar nuestro cuerpo. Especialmente el riñón, un órgano no siempre conocido que, además de eliminar toxinas, es el encargado de la regulación del medio interno. Es decir, «de que todo en la sangre esté como tiene que estar. El sodio, el potasio, el calcio, el fosfato, magnesio, ácido úrico, etc.
También es órgano endocrino. Y uno de los más importantes. «Produce eritropoyetina (EPO), que sintetiza los glóbulos rojos, y también Vitamina D, que es buena para la salud ósea, la acción sobre el músculo, la salud cardiovascular, la prevención del cáncer y la mejora del sistema inmune, entre otros beneficios», detalló Sánchez. Justo antes de pronunciar su alegato a favor de la dieta mediterránea.
La actividad divulgativa fue organizada por el Ayuntamiento de Santa Eulalia de Oscos «con la colaboración indispensable de las profesionales del consultorio médico» –subrayó el alcalde– y forma parte de las acciones locales que el consistorio lleva a cabo para favorecer la salud comunitaria. El pasado abril, fueron las profesionales de la Unidad de Tabaquismo de Oviedo quienes ofrecieron el coloquio.