Filloas, orejas y rosquillas: la esencia del Entroido que seguimos saboreando

orejas de entroido
El Entroido en A Mariña no solo es conocido por sus trajes, desfiles y comparsas, sino también por una tradición que perdura de generación en generación: los dulces típicos de esta época del año.

En cada casa, estos postres se convierten en protagonistas, preservando recetas centenarias que se transmiten de madres a hijos.

Filloas: el clásico imprescindible

Las filloas son, sin duda, el dulce estrella del Entroido en Galicia. Este postre se elabora con harina, huevos, leche y, en ocasiones, un toque de anís. Pueden disfrutarse de manera dulce, con miel, azúcar y canela, o saladas, rellenas de carne o tocino, aunque en Entroido la versión dulce es la más popular.

Tradicionalmente, esta masa redonda también se elaboraba con sangre de cerdo, especialmente tras las matanzas, como parte de una cocina de aprovechamiento. Estas filloas de sangre formaban parte de la gastronomía rural gallega antes de que la versión dulce se consolidase como la más habitual en el Entroido. 

Orejas con azúcar y canela

Otro clásico del Entroido son las orejas, una masa fina frita en aceite y espolvoreada con azúcar, que en ocasiones se mezcla con canela para darles un aroma aún más característico. Su nombre hace referencia a su forma irregular y a veces retorcida, que recuerda la silueta de una oreja humana.

Existen diferentes preferencias a la hora de prepararlas: hay quienes las disfrutan más gruesas, con una textura más tierna y esponjosa en el interior, y quienes las prefieren finas y crujientes, casi transparentes, que se deshacen en la boca al primer bocado.

Rosquillas de anís

Las rosquillas también ocupan un lugar destacado en las mesas del Entroido en A Mariña. Se trata de pequeños anillos que pueden prepararse fritos o al horno, según la tradición de cada familia, y que se aromatizan con anís, ralladura de limón o incluso un toque de naranja, lo que les aporta un sabor característico.

Su textura puede variar: algunas son tiernas y esponjosas, mientras que otras tienen un ligero crujiente exterior que contrasta con el interior más blando. Este postre se elabora con ingredientes básicos como harina, huevos, azúcar y manteca. 

Flores fritas

Menos conocidas fuera de la zona, las flores fritas son uno de los dulces más vistosos y delicados del Entroido en A Mariña. Su masa es ligera y fina, preparada con harina, huevos y leche.

La elaboración de estas flores requiere destreza y paciencia. Primero se mezcla la masa hasta lograr una textura líquida pero consistente. Luego se utiliza un molde especial en forma de flor, que se sumerge en la masa y se fríe en aceite caliente sin que se despegue. Este paso es crucial: hay que mantener la temperatura adecuada para que la flor quede crujiente por fuera y suave por dentro, sin absorber demasiado aceite. Una vez fritas, se espolvorean con azúcar glas, y a veces se añade un toque de canela, lo que potencia su aroma y sabor. 

Dulces del occidente asturiano

Muy cerca de A Mariña, en el occidente de Asturias, también se mantienen tradiciones dulces propias de esta época del año. Los frixuelos son tortitas muy finas y delicadas, elaboradas con harina, huevos, leche y a veces un toque de azúcar o anís, que se fríen rápidamente en sartén. 

Por su parte, las casadielles son empanadillas crujientes rellenas de mezcla de nueces, azúcar y anís, que se fríen o se hornean según la tradición familiar. Su elaboración requiere cuidado al cerrar la masa para que no se escape el relleno y mantener su característica forma al freírlas. Estos dulces no solo destacan por su sabor intenso y aromático, sino también por su presencia obligada en las mesas durante el Carnaval, formando parte de la celebración y del encuentro familiar, igual que en Galicia con las filloas y orejas.

Comentarios