Cuando el clima pesa: moverse para cuidarse en A Mariña lucense

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Quienes vivimos en A Mariña lucense sabemos que no todos los meses son iguales. El invierno se hace largo, los días son más cortos y la lluvia forma parte del paisaje habitual. Es algo normal aquí, pero también tiene un impacto real en cómo nos sentimos.

Durante esta época es frecuente notar menos energía, más cansancio mental y una sensación de apatía que cuesta identificar. No es falta de fuerza de voluntad. Es una respuesta normal del cuerpo cuando hay menos luz, menos movimiento y más tiempo en espacios cerrados.

El cuerpo necesita moverse, también para la cabeza. El ejercicio no solo sirve para estar en forma. El movimiento regular ayuda a regular el sistema nervioso y tiene un efecto directo sobre el estado de ánimo. Cuando entrenamos de forma constante:

  • Se reducen los niveles de estrés
  • Aumenta la liberación de serotonina, relacionada con el bienestar
  • Se estimula la dopamina, que influye en la motivación 
  • Mejora la sensación general de energía No hablamos de entrenamientos extremos.

Hablamos de moverse bien, con sentido y de forma sostenida en el tiempo. Salir de casa ya es parte del proceso. En los meses más duros del año, algo tan simple como tener un horario fijo y un lugar al que acudir marca la diferencia. El ejercicio se convierte en una rutina que estructura la semana y rompe con la inercia de quedarse en casa.

Entrenar acompañado, en un entorno cercano y conocido, facilita mantener el hábito incluso cuando no apetece. Y eso, con el paso de las semanas, empieza a notarse. En centros como Quenlla, en Foz y Xove, el ejercicio se plantea como una herramienta para sentirse mejor por dentro y por fuera. Clases dirigidas, adaptadas y pensadas para personas reales, con días buenos y días no tan buenos. Porque a veces el cambio no empieza con motivación. Empieza con dar el paso… y dejar que el ejercicio haga su trabajo.

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