El dolor abdominal es una de las molestias más frecuentes en la infancia y, en la mayoría de los casos, no reviste gravedad. Sin embargo, existen una serie de señales de alerta ante las que conviene prestar especial atención y acudir al médico.
Según explica el pediatra Dr. Assad Abadi, de la Clínica Maassaúde en Foz, hay síntomas que pueden indicar un problema más serio. Entre ellos, la presencia de sangre en las heces o en el vómito, así como los vómitos persistentes que no cesan con el paso del tiempo.
También es importante vigilar si el niño presenta disfagia —dolor al tragar— o molestias en el esófago, así como la aparición de lesiones alrededor del ano que no desaparecen pese a aplicar tratamientos tópicos.
Otro aspecto a tener en cuenta es el dolor que despierta al niño durante la noche o la aparición de diarreas nocturnas, especialmente si el menor se levanta varias veces para hacer deposiciones líquidas.
Aunque estos síntomas no siempre implican una enfermedad grave, el especialista insiste en la importancia de consultar con un profesional sanitario, especialmente en casos de hemorragias digestivas, vómitos continuados o alteraciones del ritmo intestinal durante la noche.
En definitiva, ante un dolor de barriga puntual no hay que alarmarse, pero sí es fundamental observar la evolución y acudir al pediatra cuando aparezcan señales de alarma que puedan requerir una valoración médica.