El verano es, sin duda, la época de mayor uso de lentillas. Por ello, el óptico-optometrista Juan Riveras Díaz, de EoVision Óptica y Audiología en Vegadeo, comparte algunos consejos para disfrutar de un uso responsable.
Las lentes de contacto son la solución óptica ideal para disfrutar del aire libre, viajar, ir a la playa o realizar actividades acuáticas. Sin embargo, los usuarios deben tomar precauciones especiales para evitar molestias oculares e infecciones.
“Las lentillas ofrecen comodidad, mayor libertad de movimientos y un mejor campo visual, pero requieren cuidados específicos, especialmente en los meses calurosos”, comenta el óptico-optometrista en relación con su uso durante la época estival.
En primer lugar, es fundamental mantener una higiene estricta al manipular las lentes. Lavarse bien las manos antes de tocarlas y desinfectarlas diariamente es imprescindible para evitar infecciones.
Si te gusta nadar o bucear, es imprescindible utilizar gafas de natación al entrar en el agua, ya que el contacto con el cloro o el agua del mar puede provocar irritación o infecciones. También es recomendable usar lentillas diarias desechables para reducir riesgos.
Aunque algunas lentes cuentan con protección UV, no sustituyen el uso de gafas de sol, que también protegen los párpados y el área ocular de la exposición solar y el viento. El uso de gafas de sol está recomendado incluso en días nublados.
Durante el verano, el ambiente seco, el viento o el uso de aire acondicionado incrementan la sequedad ocular, especialmente en usuarios de lentillas. Por eso, se recomienda el uso de lágrimas artificiales compatibles con lentes de contacto; el óptico-optometrista te proporcionará la solución más adecuada para tu caso.
Es aconsejable no dormir con las lentillas puestas, descansar de su uso al menos un día a la semana y evitar frotar los ojos. También es importante no limpiarlas con agua del grifo, cambiar diariamente la solución del estuche y mantenerlo alejado del sol. En los viajes, siempre debe llevarse un estuche, solución de mantenimiento, lágrimas artificiales, lentillas de repuesto y gafas graduadas.
Si se presentan síntomas como sensación de arenilla, enrojecimiento, escozor, lagrimeo o sensibilidad a la luz, se debe suspender el uso de lentillas y consultar con un profesional óptico-optometrista. Con los cuidados adecuados, es posible disfrutar del verano con total seguridad y confort visual.
Situaciones frecuentes en verano y cómo afrontarlas:
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Te entra agua salada en el ojo: Lo primero es no frotarse los ojos. Si notas molestia, enjuaga el ojo con suero fisiológico o lágrima artificial. Si usas lentillas diarias, cambiarla por una nueva es la forma más cómoda y segura.
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Tienes un grano de arena en el ojo: Evita frotarte y quita la lentilla cuanto antes. Enjuágala con suero o solución de lentillas antes de volver a ponerla. Si son lentillas diarias, ponte una nueva para evitar irritaciones o infecciones.
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Te duermes la siesta con las lentillas: No te alarmes, simplemente instila lágrima artificial para hidratar la lentilla y espera unos minutos antes de retirarlas con seguridad.
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Te bañas en la piscina con las lentillas: El agua puede contener microorganismos, pero es posible bañarse tomando ciertas precauciones. Ponte gafas de natación y usa lentillas diarias que puedas desechar tras el baño para minimizar riesgos.
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Una lentilla se cae en la arena: No intentes limpiarla; por mucho que la frotes y limpies con líquido, siempre quedarán restos de arena y suciedad. Debes cambiarla. Las lentillas diarias son la mejor solución y si llevas recambios contigo, siempre estarás cubierto.
Disfruta del verano con lentillas sin comprometer tu salud visual siguiendo estos consejos. Recuerda: ante cualquier duda o molestia, acude a tu óptico-optometrista.