La playa de Covas es el arenal urbano de referencia de Viveiro. Con cerca de kilómetro y medio de longitud y forma de concha, se abre en la ría donde desemboca el río Landro. Combina uso familiar, actividad deportiva y paseo a lo largo de todo el año. Su carácter urbano y la amplitud del arenal explican la alta ocupación en verano, en un entorno que suma servicios y accesos cómodos para residentes y visitantes.
El frente marítimo está articulado por un paseo que corre paralelo a la playa y por el parque municipal Pernas Peón, equipado con zonas de sombra, juegos infantiles, baños públicos y áreas de picnic. El conjunto separa el sistema dunar del casco urbano y concentra buena parte de los servicios de temporada. Hacia el oeste, Covas enlaza con Seiramar y, hacia el este, con el núcleo residencial y hotelero del barrio de Covas.
El extremo occidental del arenal está marcado por las formaciones rocosas de Os Castelos, un icono paisajístico de la ría. Sobre una de esas rocas se alza el monumento que recuerda el naufragio de 1810 en el que se perdieron más de quinientas vidas, un episodio que forma parte de la memoria local y que cada año se conmemora oficialmente.
Aquel siniestro —el de la fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo— ocurrió la noche del 2 al 3 de noviembre de 1810, cuando un temporal sorprendió a la flota en la ría de Viveiro. Las crónicas sitúan a la Magdalena y al Palomo como los buques más afectados, con cientos de víctimas cuyos restos llegaron a la playa de Covas; el episodio motivó cambios en las normas de embarque de la Armada y dejó huella material en cañones y anclas conservados en la ciudad.
En la actualidad, Covas afronta una intervención ambiental y de accesibilidad enfocada a la recuperación del cordón dunar —con eliminación de especies invasoras y revegetación autóctona— y a la mejora de pasarelas y accesos, incluida la pasarela sobre el Landro.
El entorno inmediato mantiene además normas específicas de convivencia: Seiramar, contigua a Covas, está habilitada como playa canina de uso compartido; en el resto de arenales del municipio rigen horarios restringidos para la presencia de mascotas en temporada, según la ordenanza municipal.