Cada 16 de agosto, familias, grupos de amigos y visitantes cumplen con la tradición de subir al Monte de San Roque para honrar al copatrón de la ciudad del Landro. La cita reúne a personas de todas las edades, desde los más veteranos hasta muchos jóvenes y niños, que tras el ascenso —a pie o en coche— disfrutan del tradicional chocolate con churros o de otras viandas compartidas en un ambiente festivo.
Cada mes de agosto, Viveiro se viste de fiesta para celebrar a su patrón, San Roque, y uno de los momentos más esperados es la subida al monte que lleva su nombre. Esta cita combina devoción, naturaleza y convivencia, convirtiéndose en un auténtico símbolo de identidad para el municipio.
Desde primeras horas de la mañana, vecinos y visitantes emprenden el ascenso hasta la cumbre, donde se levanta la ermita dedicada al santo. Allí, la misa y la procesión se desarrollan en un entorno único, con la ría de Viveiro y la costa de fondo.
El ambiente festivo se extiende por toda el área recreativa. Las mesas se llenan de familias y grupos de amigos, y el aroma a comida se mezcla con la música de las gaitas.
Altitud y recorrido
El Monte de San Roque se eleva a unos 353 metros sobre el nivel del mar y ofrece una de las mejores panorámicas de Galicia, desde la villa de Viveiro hasta la Illa Coelleira y, en días claros, la Estaca de Bares. El ascenso a pie desde el casco histórico cubre aproximadamente 4 kilómetros, siguiendo un recorrido señalizado que atraviesa zonas arboladas y miradores intermedios. Para quienes optan por el coche, existe un acceso directo por carretera hasta la cima, donde se encuentra un área recreativa con mesas, asadores y zonas verdes.