Desde los cristales del pedrero de su pueblo hasta los escenarios de Beyoncé y Harry Styles, Arturo Obegero transforma su tierra natal en moda de alto nivel. Reconocido como Mejor Embajador del Occidente de Asturias, este joven diseñador radicado en París comparte sus proyectos más ambiciosos, su vínculo con Tapia y los secretos para triunfar en la industria creativa
Recibir el premio de Mejor Embajador del Occidente de Asturias es un reconocimiento muy especial. ¿Qué significa para ti este galardón y cómo se suma a otros que ya has recibido?
Para mí es un reconocimiento muy importante de mi gente. Esta profesión es complicada: sacar proyectos adelante, poder vivir de ello y tener oportunidades no es fácil. Por eso, sentir el respaldo de mi pueblo, de toda la gente del Occidente, me impulsa muchísimo a seguir adelante. Saber que siempre hay alguien que tiene mi espalda es una motivación enorme.
Desde que empezaste con tu marca en París hasta hoy, ¿cómo has vivido tu evolución profesional y personal? ¿Qué hitos destacarías como los más importantes?
Los últimos cinco años han sido muy intensos, casi contradictorios: los más rápidos y, al mismo tiempo, los más lentos de mi vida. Estoy muy orgulloso de lo que hemos conseguido con mi equipo, que son también mis amigos. Nos apoyamos mutuamente y a veces hacemos milagros con apenas 20 euros, luchando por estar a la altura de los grandes. Es una industria difícil, especialmente para un joven diseñador en estos tiempos, pero vamos avanzando con paso firme.
Ahora estamos explorando nuevos proyectos, como el diseño de vestuario para ballet, y me encantaría trabajar también en cine… siempre abierto a aprender y crecer. Entre mis hitos, claro, están Beyoncé, Harry Styles, Adele y Lady Gaga. Pero personalmente, el momento que más me marcó fue conocer a Beyoncé. Ella recordaba el vestido que le hice y hablamos un rato… fue un momento muy intenso. Después de eso, muchos más artistas empezaron a pedirme piezas a medida, y colaborar con ellos se ha convertido en una carta de presentación y un sello de aprobación muy importante.
Este premio también reconoce la visibilidad que das a Tapia y al Occidente asturiano. ¿Cómo crees que tu trabajo ha contribuido a poner en valor tu tierra?
Mi lugar de origen es lo que me hace ser quien soy hoy. Para mí, Tapia es mi hogar; es donde descanso y donde me siento más a gusto. Crecí allí, soy tapiego, y todas mis referencias visuales y emocionales están ligadas a mi pueblo.
En mis colecciones hago guiños a los trajes de gaiteros, a la cultura surf de mi familia, y también incorporo elementos como los cristales del pedrero de Tapia en prendas y joyas. Quiero mostrar al mundo que tenemos un tesoro. El norte, Asturias, tiene un folclore y una cultura igual de ricos y románticos que otras regiones de España.
Ahora mismo estoy trabajando en un proyecto muy ambicioso, que supondrá llevar Asturias a la Paris Fashion Week y traer la experiencia de París a nuestra tierra. Llevo año y medio luchando por ello y sigo buscando apoyo económico, porque es el proyecto más grande de mi carrera hasta ahora.
Mirando hacia el futuro, ¿qué proyectos o colecciones te hacen más ilusión y podrían sorprender a quienes te siguen desde Asturias y más allá?
Actualmente estoy trabajando para la Filarmónica de París, diseñando 30 trajes para una obra de ballet moderno, Woking, que se estrenará en junio. Es la primera vez que hago un proyecto tan grande para bailarines profesionales y para una compañía de ballet profesional, y estoy muy ilusionado. Puede ser un bombazo y algo muy interesante para mí a nivel creativo y profesional.
Además, tengo muchas colecciones en mente, aunque producirlas requiere recursos. El proyecto que más ilusión me hace, como comentaba, es mostrar Asturias al mundo entero en París y traer la Paris Fashion Week a Asturias. Es complicado, pero si no sale ahora, saldrá más adelante. Y, bueno, si algún lector quiere aportar un euro para hacerlo realidad, —aquí como Lola Flores—… yo encantado (se ríe).
Si tuvieras que dejar un mensaje a los jóvenes de tu tierra que sueñan con dedicarse a la moda o a cualquier proyecto creativo, ¿qué les dirías?
Primero, que se lo piensen muy bien y que investiguen a fondo lo que quieren hacer y cuál es su objetivo. Puedes dedicarte a la moda sin necesariamente ser diseñador; hay muchas áreas dentro de este universo.
Es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay que creer en uno mismo. Hay semanas que odias lo que haces, días en los que no te sientes bien, y al siguiente crees que puedes con todo. No es un camino lineal; tu creatividad depende de tu personalidad y de tu visión. Hay que acostumbrarse a los “noes”, aunque entre miles, siempre llega un “sí”.
Si de verdad es tu pasión, estudia, entrena, escucha a los demás… pero lo más importante es escucharte a ti mismo, porque tu intuición —aunque suene cursi— tiene razón el 99% de las veces.